Para el jurista Félix Antinori, Nitalia Martínez tenía en su contra no sólo lo ocurrido, sino también ser "una hija del pueblo, una indígena", de no ser así, manifestó, "hubiera sido enviada de inmediato al mejor hospital de quemados de Estados Unidos".
Peor aún, Antinori mostró su desacuerdo con los argumentos planteados con Unión Fenosa para evadir la responsabilidad, pues se "quiso culpar a Nitalia de estar manipulando los cables de alta tensión".
Y es que a su juicio, la resolución del Ente Regulador y su "actitud pasiva" fueron las causantes de que la compañía saliera bien librada del asunto.
Por otro lado, Huertas y Antinori parecen coincidir en un punto: ambos dicen haber defendido una cifra "justa, no antojadiza".
El último, por ejemplo, se refirió a los B/. 2 millones 112 que surgió de "análisis técnicos y científicos de peritos idóneos en la materia".
Antinori sostuvo también que fue él quien se dirigió al Congreso General Kuna a solicitar su apoyo.
Fue así como se dictó una resolución de condena contra la empresa y el Ente Regulador.
Sin embargo, como en todos los casos, éste no fue la excepción, dice.
"Hay negros buenos y negros malos, blancos buenos y blancos malos, indios buenos e indios malos".
Empezó entonces, añade, "el cuestionamiento de mis honorarios, a pesar de que ellos nunca aportaron un real para los gastos de Nitalia. Los indígenas transaron detrás de mí"...
Antinori denunció a su colega Huertas ante el Tribunal de Honor del Colegio de Abogados por falta a la ética profesional.