Para algunos, los predios de la Morgue Judicial de Ancón es sólo el indeseado lugar al que las personas acuden con angustia a retirar los cadáveres de algún familiar querido. Pero para otros, constituye una real y latente fuente de trabajo.
Dantescos episodios se han registrado en este lugar. Cada uno de ellos recordados por el grupo de trabajadores independientes que se dedican a vender servicios funerarios, a cambio de irrisorias comisiones.
No forman parte de una funeraria específica, sino que se ubican en las afueras de la Morgue Judicial, a esperar a los familiares de alguna víctima para orientarlos, llevarlos a una funeraria y así ganarse el pan de cada día.
Este trabajo está rodeado de muchas vicisitudes, tomando en cuenta el fétido olor que se desprende de la morgue, al que ellos ya están acostumbrados, o la ardua tarea de lidiar con un familiar herido y deprimido por la pérdida de un ser amado.
Esta es una faena de Fulgencio González, quien contó a sus anécdotas en este trabajo que realiza desde hace 20 años.
"Todavía recuerdo como ayudé a vestir un cadáver que por el alto grado de descomposición, al tocarlo se le desprendía la piel y quedaba pegada en los guantes que tenía puestos. Me dio naúseas pero al tiempo me acostumbre", explicó.
Con rostro sereno y muy atento al panorama y frente a la Morgue, nos contó un amargo recuerdo que lleva dentro y el que considera uno de los peores que ha vivido.
Narró que estaba en este mismo lugar, el 23 de octubre del año pasado, día en que fallecieron 18 panameños calcinados. "Los vehículos fúnebres iban y venían con cuerpos incinerados" y "fue horrible ver a esas familias destrozadas".
De pie casi todo el día, con sol o lluvia, ahí está diariamente González acompañado por la competencia que no se descuida para atender a un familiar desorientado.
La tarea de González no sólo es moral, sino que también tiene que ayudar a tramitar los documentos necesarios para las honras fúnebres.
Agregó que le duele ver cómo algunas personas llegan a la morgue sin dinero para los sepelios, pero que le gusta su trabajo porque se siente útil, pues al tiempo que se gana la vida, le sirve de apoyo a mucha gente.