"El candidato de los pobres" fue el eslogan político utilizado por el Dr. Harmodio Arias Madrid en la campaña electoral de 1932, ¡Y tuvo éxito! Ganó la Presidencia de la República en buena lid a su más cercano opositor, Don Francisco Arias Paredes, siempre bien llamado "El caballero de la política".
El gobierno del Dr. Harmodio Arias Madrid (1932-1936) se caracterizó porque sí hizo honor a los pobres, por su condición progresista en todos los órdenes de la vida nacional: durante su administración se logró, para beneficio de Panamá y los panameños, la primera enmienda formal al ominoso Tratado del Canal de 1903; se creó la Universidad de Panamá, que es la obra cultural más grandiosa creada por gobierno alguno hasta este momento y a pesar de la gran depresión económica mundial de los años 30, el Presidente Harmodio Arias Madrid mantuvo dentro de un régimen de austeridad, la estabilidad institucional, la debida paz social y el prestigio de su gobierno, sobre todo. Pero hay algo muy significativo en todo esto, y es que el Dr. Harmodio Arias Madrid era un hombre bien preparado, tal vez el Presidente mejor dotado intelectualmente y el profesional rigurosamente mejor formado que haya tenido el país en su historia republicana.
Pasado el tiempo aproximadamente siete décadas después (1999), la señora Mireya Moscoso, adopta como suyo el mismo eslogan político autodenominándose "la candidata de los pobres", a pesar de poseer una cuantiosa fortuna en bienes, fincas y propiedades.
Sin embargo, también en esta ocasión, muy distinta por cierto, la señora Moscoso tuvo éxitos, ganó las elecciones y, hoy por hoy, es la Presidenta de Panamá. Ahora bien, ¿qué podría decirse al intentar calificar a este Gobierno? La respuesta lógica sería: en Panamá ahora, "los pobres detentan el poder", bajo el liderazgo de la presidenta Mireya Moscoso. ¡Pero, qué ironía, no es así!
Luego de ocho meses de gobierno, los cientos de miles de panameños pobres, de "carne y hueso" al decir de la propia presidenta, comienzan a despertar de la "anestesia político-electoral" y empiezan a constatar por la evidencia de los hechos (regalos oficiales costosos a los legisladores y poderosos, nepotismo y corrupción generalizada, culto a la personalidad, construcción de palacios veraniegos, negociados, etc.), que han sido deliberadamente engañados y por demás, ¡despreciados! Citemos un solo caso como ejemplo, el de las "pobres mujeres" colonenses que, después de casi un mes de estar durmiendo en el pavimento, muy próximo a la Presidencia de la República, en justa demanda de empleo para mantener a sus familias, fueron finalmente expulsadas por la fuerza de esos linderos, y condenadas a seguir arrastrando su miseria y su pobreza. ¡Qué vergüenza!
El actual Gobierno no ha hecho nada que merezca el aplauso popular en lo que lleva de estar en el poder, que no es lo mismo que decir, "los pobres al poder", como equivocadamente se esperaba. La causa principal del fracaso del Gobierno de la señora Moscoso no es difícil detectarla: podríamos atribuirla a sus limitados conocimientos, a la poca visión que tiene de lo que significaba el desarrollo integral del país, a la incapacidad manifiesta de su muy seleccionado "equipo de gobierno", a la codicia de muchos de sus allegados influyentes y, porque no decirlo, a la ineficiencia e ignorancia de que hacen gala muchos de los nuevos funcionarios reclutados por el actual Gobierno.
Pero, hagamos una pausa otra vez: el Dr. Harmodio Arias Madrid era un hombre de escuela, un hombre eminentemente culto; durante el tiempo que le tocó gobernar la República de Panamá, la garantía de su recia personalidad fue extraordinaria y se reflejó sin duda, en el avance de la cultura y la educación popular, del amor a la patria y del verdadero sentido de la nacionalidad, en una palabra, fue un hombre providencial, un Presidente superior a la época en que le tocó gobernar y vivir.
La Presidenta de Panamá en el año 2000, sin embargo, es la antítesis de lo que fue el presidente Harmodio Arias Madrid, en los años 30 del siglo pasado; es una mujer, tal vez con buenas intenciones, pero muy poca educación, que definitivamente no corresponde al tipo de gobernante que Panamá demanda en los tiempos actuales; carece de experiencia administrativa y profesional; su deficiencia formativa y profesional la priva, precisamente, desde el punto de vista personal y psicológico, el poder llamar la atención a sus ministros del Gabinete, puesto que éstos a su vez, serían los primeros en objetar su notable falta de conocimiento y experiencia en materia administrativa o en disciplina alguna.
Consideramos un acuerdo evidente, objetivo y desapas ionado presentar a la opinión pública esta histórica comparación de dos políticos nacionales, en dos momentos históricos memorables, pero distintos. Dos ciudadanos (uno hombre y otra mujer) que, cada uno en su época, llegó al solio presidencial con el apoyo del voto mayoritario del pueblo panameño, que confiado y llevado en ambos casos por el mismo eslogan de propaganda político-electoral, les concedió la victoria: ¡Dr. Harmodio Arias Madrid, "El candidato de los pobres" en 1932, y Mireya Moscoso, "la candidata de los pobres" en 1999!