El excesivo poder que tenía Joaquina Gallardo sobre los Fondos de Equidad y Calidad de la Educación, (FECE), le facilitó crear toda una red que malversó más de un millón de balboas.
Ese mismo poder hizo que la ex funcionaria manejara la contabilidad, la chequera y la conciliación bancaria del FECE.
En su declaración indagatoria, Gallardo, dijo que cuando quedó al frente del registro bancario en el 2005, en una conversación con Mitzi Miranda "hablamos de cómo falsificar las firmas en los cheques".
"Ambas, (Mitzi y Joaquina), confeccionamos los cheques con las firmas falsificadas", aseguró Gallardo. Agregó que su "error estuvo en girar cheques a nombre de mi yerno Ascanio Araúz y Dayanara Sanson, que es mi hija, para probar, y como pasaron, se giraron varios".
Según la imputada, cuando Miranda "se da cuenta de que la firma pasó, me propone (sic) que ella tenía el contacto para girar hacia otras personas y empresas".
Destaca que entre los contactos se encontraban "Teodoro Castillo, Ventas TC, Distribuidora EDSE, Distribuidora Todo Bueno, Mega Systems, Sáenz Digital Tecnology", para quienes "yo hacía los cheques y ella, (Miranda), se los llevaba".
La ex funcionaria manifestó que a la hora de retirar los cheques devueltos con el estado de cuenta del banco, éstos eran asignados "al que estaba menos ocupado y se le hacía una nota. Lo mismo funcionaba con el retiro de las chequeras. Entre los que iban estaba Eraclio Hernández, que ya falleció y yo".
"No sé quién era el oficial del banco al que se le asignó la cuanta del FECE, yo sólo llegaba, me dirigía a retirar los estados de cuenta y esa misma persona entregaba toda la correspondencia", sostuvo.
Dijo que Miranda y ella, eran las únicas que estaban girando cheques con firmas falsas, pero "a veces cuando yo llegaba a la oficina la encontraba reunida con Luis Rodríguez, Betzy Guzmán y Augusto García, quien muchas veces me llamaba para presionarme por los cheques de él".
En los últimos minutos de libertad, cuando bajaba las escaleras, sus lágrimas salieron a relucir, mientras se aferraba a las paredes de la institución diciendo "no puedo hacerlo".
Ya era tarde habían cerrado la puerta con llave y varios agentes custodios estaban al pie de las escaleras.