Metodologías tradicionales poco motivadoras, un deficiente sistema de evaluación y la influencia de la tecnología, son elementos que han llevado a que hoy día la ortografía sea un problema generalizado en la población estudiantil.
Ortografía, palabra derivada del griego órthos, que significa correcto, y graphé, escritura, designa la parte de la gramática que fija el uso correcto de las letras y de los signos gráficos en la escritura de una lengua cualquiera en un tiempo concreto.
Su mal uso y el desconocimiento de las reglas, constituyen uno de los problemas que se observan en una gran cantidad de la población que presenta serias deficiencias aún con títulos universitarios y buena formación profesional.
Eric Enrique Prescilla, director de un centro de educación básica, sostiene que en los colegios secundarios existe un marcado problema con la ortografía y la caligrafía de los estudiantes.
Entre los errores que cometen se observan las confusiones del uso de letras como la C, S y Z, así como mal uso del acento.
La experiencia indica que el problema de la ortografía obedece a múltiples razones. La metodología utilizada por los docentes no es la más apropiada para la enseñanza y éstos, muchas veces, no se dan cuenta de esta situación, reconoció Eloisa García, supervisora nacional de Español de la Dirección General de Media Académica del Ministerio de Educación (MEDUC).
Esta falta de orientación de los docentes, sobre cuál es la didáctica correcta para estas clases, y el desconocimiento de las técnicas de evaluación, muchas veces frustra a los estudiantes quienes sienten que sus esfuerzos no fueron valorados durante el proceso.
La actual situación en este sentido los ha llevado a buscar un mecanismo para tratar de mejorar la situación, porque hasta en la universidad los muchachos que se gradúan presentan serios problemas ortográficos, reconoció la profesora que también es catedrática a nivel superior.
Se intenta, por un lado, crear los círculos de lectores en todas las escuelas de media académica, buscando llegar hasta la educación básica, porque es donde el niño inicia la escritura y la lectura.
Comenta que no se trata de poner al estudiante a leer un libro con un contenido que no es de su época, su nivel, situación y ámbito, y que no le va a llamar la atención como “El Hidalgo, Don Quijote de la Mancha”.
Explica que muchos educadores cometen el error de solicitar la lectura de una gran cantidad de capítulos de esta obra sin la metodología y evaluación adecuadas.
En cuanto a evaluación, la supervisora nacional de español sostiene que este es otro elemento que tiene gran incidencia en el problema de la ortografía de los estudiantes. Los criterios que se emplean al momento de evaluar un trabajo no son los mejores y han llevado a un desinterés por la ortografía.
Además de la creación de los círculos de lectores se está formando a los docentes, a través de seminarios, en la elaboración de instrumentos de evaluación basados en criterios que les permitirá, paulatinamente, la inclusión de la ortografía como criterio de evaluación en las diferentes asignaturas.
Esta evaluación se sustenta en tres contenidos: conceptual (conocimiento), actitudinal y procedimental (hacer) basado en la perdida de la aplicación de valores. Con el empleo de estos contenidos, los estudiantes se darán cuenta de la importancia de cada uno y como sucede actualmente que solo la parte del conocimiento se le valora, explica la docente.
Agrega que esta nueva manera de evaluar se está recomendando para aplicarla desde primaria, porque es allí donde se inicia el proceso de formación.
Por ejemplo, sostiene que un mural puede estar muy bien diseñado y estéticamente perfecto pero, ¿qué pasó con la ortografía? Es aquí donde se trabaja para integrar nuevamente en todas las disciplinas este aspecto, ya que hoy día no se evalúa la ortografía y no está permitido por el Ministerio de Educación, evaluar la ortografía u otros errores en que se incurren, al menos que sea en la asignatura de español.
Destaca que si es incluida dentro de los criterios de evaluación, se ponderará como una parte proporcional del valor de un trabajo y además le dará al estudiante la idea de que debe tomar en cuenta este criterio para obtener la nota final.
Si bien hay en el MEDUC una dirección de Evaluación Educativa, no está haciendo esto como departamento sino como una forma de orientar al docente que muchas veces comete errores no porque quisiera equivocarse, sino por falta de orientación, asegura García.
Agrega que la falta de supervisores especializados ocasiona esta dificultad en las escuelas, razón por la que se pretende nombrar especialistas en las diferentes disciplinas para dar seguimiento a este trabajo.
En el país sólo hay dos supervisores de español, lo que hace difícil realizar una buena labor, pero para este año se gestionan los especialistas necesarios en cada región escolar, para darle seguimiento.
García cree que el problema de ortografía y redacción se debe ir corrigiendo con una buena metodología de enseñanza y evaluación, que llame la atención y sea atractiva para el aprendizaje.
Sostiene la supervisora nacional de español que los educadores deben cambiar sus patrones de enseñanza para lograr mejores resultados y motivar a los estudiantes.
La profesora García reconoce que a pesar de ser una tarea que no se logra de un momento, si se han notado los cambios y está feliz por ello.
Los porqué de la pésima ortografía
Fallas en la metodología de la enseñanza y el desconocimiento de las técnicas de evaluación, concentradas en medir conocimientos, han acrecentado este problema.