Es un medio hostil. Mientras Mocambo Arriba se debate entre la ola de robos y violaciones carnales que se cometen en sus zonas apartadas y con complicidad de su selva tropical, sus moradores se abren paso para buscar alternativas de subsistencia.
Tal es el caso de Carlos Rengifo e Irma Rodríguez que, amparados por la sombra que le ofrece una humilde galera de zinc, propiedad de esta última, separan papel y hierro para luego reciclarlo y poder así obtener el sustento para sus familiares.
Teniendo como única fuente de materia prima el relleno sanitario de Cerro Patacón, estos panameños trabajan todo el día con la esperanza de ganar algo, pese a los atracos constantes que se comenten dentro de la constante lucha entre el bien y el mal.
Esta galera, bastante apartada de la entrada del vertedero y del corazón de la comunidad de Mocambo Arriba, es una de las tantas que pueden encontrarse a orilla de la carretera principal donde, incluso, familias enteras (entre ellas niños y niñas) laboran varias horas para sacarle provecho a los desechos de la ciudad.
"Aquí vengo a reciclar todo tipo de materiales que van desde el cobre hasta el papel periódico. Es un quehacer arduo que requiere sacrificio, porque los moradores de Mocambo Arriba saben que es la única manera de conseguir empleo es a través de esta actividad, no hay otra", advierte Reginfo, con mucha resignación.
Aunque reconoce que la ganancia que se obtiene es muy poca, siempre sirve para poner los alimentos sobre la mesa, ya que, según el pepenador, la situación del país cada día se pone difícil.
"Hay ocasiones en que se el negocio anda bien y en otras no. Esto es debido a que muchas veces el material a reciclar lleva bastante basura y esto afecta notablemente el resultado final de la ganancia", agrega el reciclador, haciendo un alto en su penosa labor.
Los recicladores de Mocambo
Para tratar con desperdicios se requiere mucha organización y paciencia.