Washington-Dos vertientes opuestas de cómo encarar el problema de las drogas y el narcotráfico en las Américas se presentan ante la reunión que inicia hoy en esta capital la Comisión Interamericana Contra el Abuso de la Drogas (CICAD).
Una refleja la corriente incrementalista, dadas en las declaraciones del general Barry McCaffrey, el saliente "zar anti-drogas" de Estados Unidos que la semana fustigó a Panamá por la supuesta "incapacidad de sus instituciones de aplicar la ley de detectar y enjuiciar estas violaciones adecuadamente".
La otra, enfatiza la prevención y cuya posición extrema se canaliza en propuestas como la del presidente uruguayo, Jorge Batlle, y el financista George Soros, quienes sostienen que Estados Unidos debe legalizar las drogas para que pierdan su enorme valor económico.
La agenda de la CICAD, una comisión de la Organización de los Estados Americanos (OEA), indica que se trata de la primera reunión bajo el reglamento del nuevo Mecanismo de Evaluación Multilateral, un sistema supuesto a reemplazar a la evaluación unilateral que efectúa el gobierno de Washington, a solicitud del Congreso, sobre el grado de cooperación que prestan los otros estados americanos a la lucha antidrogas.
Sin embargo, fuentes del Comité indicaron a El Panamá América que esto no impide que en el trasfondo de la reunión se discutirán los dos polos que sirven de marco de referencia de todas las acciones antidrogas, la intensificación militar y el incremento de la prevención y una eventual legalización.
La reunión del CICAD se produce en un momento en que llueven las críticas sobre la política antidrogas de Estados Unidos y su expresión máxima en política hemisférica, el Plan Colombia que Washington apoya con la estimable suma de 1.300 millones de dólares, de los que la parte preponderante va a la militarización de la campaña.
El columnista Andrés Oppenheimer del Miami Herald, por ejemplo, se congratula de que más y más expertos están sugiriendo que la "guerra contra las drogas", tal como la llevaba McCaffrey, es un fracaso y debe ser "totalmente reevaluada".
Un grupo de diplomáticos y expertos de ambos partidos de Estados Unidos han preparado una carta para el presidente Bill Clinton y el CICAD que recomienda un radical reordenamiento de los fondos federales asignados para combatir el narcotráfico, que suman unos 20,000 millones por año. Los más de dos tercios asignados a la aplicación de la ley y la erradicación, estarían mejor empleados para la educación y la prevención.
"En su forma actual y con los recursos masivos más volcados a la aplicación de la ley y la interdicción que a la educación y la rehabilitación, la guerra contra las drogas continúa siendo una misión que no ha sido exitosa," dice la carta del grupo.
"Aunque el uso ocasional de drogas en Estados Unidos ha caído, el número de drogadictos crónicos que son el principal mercado de los carteles, sigue constante en unas cinco millones de personas", dice la carta.
Las asperas críticas de McCaffrey, que el próximo mes deja su cargo de director de la Oficina de Política Nacional del Control de Drogas de Estados Unidos, no se limitan a Panamá. También el gobierno colombiano tiene que soportarlas.
Justo en un momento en que el gobierno de Clinton trata de reducir su perfil en la implementación del Plan Colombia, sale McCaffrey, a cuestionar en público la decisión del presidente Andrés Pastrana de extender en unos dos meses el área que las guerrillas pueden controlar como territorio propio en aras de acelerar el proceso de paz.
En su lenguaje directo de militar, McCaffrey criticó la zona desmilitarizada como "un bastión armado para las guerrillas".