EL COMISIONADO de la Policía de frontera Darién-Kuna Yala, Modesto Saurí, explicó que el problema que enfrenta la Policía Nacional es complejo, ya que a su labor diaria de custodiar la frontera por el problema de la incursión armada de grupos irregulares colombianos, ha mermado porque ahora la prioridad es trabajar contra la narcoguerrilla dedicada al tráfico de drogas.
La Policía Nacional en los últimos meses ha encontrado al menos tres lanchas rápidas, con dos motores de fuerza; cada uno de estos motores puede estar valorado en B/. 7 mil. Las naves son dejadas a la deriva después de consumarse las transacciones.
Los narcotraficantes en su accionar utilizan sensores que sirven para que se localice la droga en el área donde fue descargada, en muchas ocasiones vía aérea, y sea pasada a buscar en un punto específico.
Otra de las innovaciones es que como ahora la Policía Nacional está utilizando lanchas con dos motores, los "narcos" han aumentando en tres motores la capacidad de movilidad de sus naves.
El modo de operar de estas acciones ilícitas indican que los cargamentos salen del golfo de Urabá en Colombia con destino a Panamá y a países centroamericanos como El Salvador. Navegan dentro del mar territorial panameño, ya que después de las 12 millas náuticas en aguas internacionales se encuentran las patrulleras norteamericanas antidrogas, explicó Saurí.
Las modernas embarcaciones navegan en una línea recta, tratando de evitar su detección por las patrulleras panameñas, pero en muchas ocasiones las mismas se quedan a medio camino sin combustible, lo que provoca que la droga y las lanchas queden a la deriva y que vayan a dar a manos de los nativos de la comarca que luego la comercializan.
Esto ha dado como resultado que a través de las informaciones e investigaciones policiales se pueda conocer del manejo de miles de dólares por parte de los indígenas que no pueden sustentar de dónde salió la cantidad de dinero, debido a que no hay negocios en el área donde se puedan apoyar.
La institución policial mantiene puntos específicos de apoyo fronterizo en localidades como: La Miel, Armila y Puerto Obaldía, últimos poblados localizados cerca de la frontera de Colombia y Cabo Tiburón.
El vicecónsul de Colombia en Puerto Obaldía, José Antonio Franco, explicó que en el golfo de Urabá se mantiene a la Brigada 17 del Ejército de Colombia, a la armada colombiana, grupo antisecuestro GAULA y unidades del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS); como un radar instalado en el sector de Apartadó en el aeropuerto de Los Cedros y el movimiento de las corbetas en el golfo, pero de hecho, a pesar de los controles se da el fenómeno del narcotráfico de grupos colombianos que piensan que con este accionar pueden lograr un mejoramiento económico.
Franco aseguró que el trabajo antidrogas es realizado a través de la Combifront, una Comisión Binacional de Fronteras, donde se tratan temas comunes entre las autoridades de ambos países.
( Segunda de tres entregas)
Ambos empresarios concuerdan que a medida que en Panamá no se cambie la política de contratación para las generadoras el problema no se podrá solucionar.
En el mercado local, el 59% de la potencia firme a largo plazo es hidráulica, mientras que el 41% es térmica.
Aunque la generación hidráulica es más barata y podría garantizar mejores precios para el consumidor, la combinación de ambas fuentes es importante, ya que si el país pasa por períodos de sequía o cambios climatológicos bruscos, no depende únicamente de una fuente ni queda a expensas de apagones.
(segunda entrega)
Lucha contra narcotráfico es el objetivo en la frontera
Panamá es ruta favorita del tráfico internacional por su privilegiada posición geográfica.