LOS GRITOS de auxilio y las técnicas de karate no le sirvieron de nada a Olga González, de 14 años, quien fue asesinada de ocho puñaladas por un desconocido que irrumpió en su hogar a plena luz del día.
De acuerdo con testigos, el homicida es un hombre de tez blanca, entre 20 y 30 años, con un lunar en el rostro y que está herido en uno de sus brazos. La Policía Técnica Judicial (PTJ) presentará hoy un retrato hablado del homicida.
Este brutal asesinato sucedió entre las 12: 00 p.m. a 1: 00 p.m. del pasado domingo, en una modesta vivienda ubicada en la comunidad de El Cucuy, en Cerro Batea, mientras la menor se preparaba para ir a sus clases de karate, que tomaba en una escuela ubicada en Santa Librada.
El homicida ingresó a la casa de la menor, la abordó, le arrancó la ropa, y le propinó múltiples puñaladas que le quitaron la vida.
Cuentan los vecinos que escucharon los gritos de Olga pero que no reaccionaron, pues pensaron que se trataba de una situación familiar.
El clamor cesó, Olga se desangraba, mientras su agresor salió de la misma manera en la que entró, y se alejó del lugar sin levantar sospechas.
Pasaron más de seis horas para que los familiares y vecinos de la menor descubrieran el tétrico hallazgo, ya que la joven estaba sola mientras su madre trabajaba.
Fue su hermanito de apenas 9 años, quien encontró la puerta abierta y a su hermana mayor, tendida en el suelo de la casa, en un charco de sangre.
Entre sollozos, el pequeño recordaba cuando su hermana le ayudaba con las tareas.
Visiblemente afectados, los padres de Olga no cesaban de lamentar su muerte.
La menor quien estaba a menos de un mes de cumplir 15 años, fue catalogada por sus compañeras del IPTC de Torrijos-Carter, como una muchacha tranquila y callada.
Por el momento las autoridades competentes mantienen un intenso operativo para capturar al homicida de Olga que se presume también la violó.
A juicio del médico forense Humberto Mass, el agresor presenta el perfil de una persona con conducta sociópata, que lo convierte en un individuo de alta peligrosidad, ya que suele tener una mente perversa y obsesiva, que hace muy remota su rehabilitación. Agregó que debe carecer de remordimientos y compasión.
Luto en Torrijos-Carter
La Polica cree que el homicida es un sujeto llamado "Irving", quien merodeaba el lugar del hecho frecuentemente.