La señora Dilicia Mosquera, madre de Walter Murillo, uno de los reos que resultó muerto y decapitado en la denominada masacre de Coiba, se presentó ayer a rendir testimonio en el juicio que se sigue a 12 reos de la isla, presuntamente responsables de haber cometido esta matanza en el año 1998. La madre de Mosquera pidió a los presuntos responsables de este hecho de sangre que den a conocer la verdad, y sobre todo desea que digan dónde esta la cabeza de su hijo para poder enterrarla junto a su cuerpo, y que finalmente éste descanse en paz.
Visiblemente afectada por el dolor y con lágrimas en los ojos, la madre dijo que su hijo, al igual que sus compañeros, no merecía morir como si fuera un perro, y que los responsables ni siquiera quieran decir que hicieron con las cabezas. Destacó que su hijo fue a la cárcel por un caso de robo, sin embargo, enfatizó que el mismo ya tenía su boleta de libertad pero tuvo problemas en una reyerta en la cárcel La Joya, por lo cual fue enviado al penal de Coiba de manera injusta.
En el juicio también rindieron declaraciones varios de los integrantes de la Policía Nacional, que se encontraban destacados en el penal, específicamente en el campamento de Playa Hermosa el 28 de enero de 1998. Entre ellos, el entonces subteniente Enrique Martínez, quien para aquellos días era el oficial a cargo del campamento, brindó detalles en torno a las peripecias que pasaban en estos tiempos en el campamento, en el cual se tenían que atender y vigilar a cerca de 130 internos utilizando sólo seis unidades de policía.