La calidad de atención que brinda la Caja del Seguro Social (CSS) a sus usuarios sigue siendo punto de críticas por parte de quienes acuden en búsqueda de salud.
Panamá América quiso conocer cuáles son las peripecias que enfrenta una persona común y corriente que tratan de obtener una cita médica.
El reloj marcaba las 5:00 de la madrugada, cuando Claudia, una señora de 65 años, quien no quiso decir su apellido, llegó a la Policlínica J.J. Vallarino de Juan Díaz a buscar un cupo para el cardiólogo que revisará un examen del corazón.
Después de formar la fila, en la ventanilla se encontró con la cruda realidad que enfrentan miles de asegurados. Se acabaron los cupos o no hay médicos.
En esta ocasión, a doña Claudia le tocó resignarse a regresar al día siguiente.
Procedente de Las Mañanitas, la señora Claudia logró que la cita se la dieron, solo que tendría que esperar cinco días para ser atendida.
En esta misma clínica conocimos la historia de una joven mujer indígena, ataviada con el vestido de la etnia Ngöbe Buglé, quien anhelaba una cita con un pediatra para atender a su niña de tan solo año y medio.
Explicó que era la primera vez que llevaba a su pequeña a esa policlínica, pero cuando llegó a la ventanilla, después de formar una larga fila, se enteró de que su beba no sería atendida.
A la mujer le dijeron que tenía que suministrar datos del padre de la niña y que, según ella, desconocía.
Historias como estas se repiten a diario en las clínicas y policlínicas de la CSS, a pesar de las promesas de cambio.