El barrio de El Chorrillo amaneció revuelto y custodiado de extremo a extremo, más que otros días. La visita del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, a este populoso sector de la ciudad llevó a reforzar la seguridad en todos lo puntos del corregimiento.
Aunque el hecho de que uno de los mandatarios más esperado a la VII Cumbre de las Américas no comosionó a la mayoría de los chorrilleros, pero si a un gran grupo de venezolanos que se tomaron Calle 26 de El Chorrillo, mientras se esperaba la llegada de Maduro al lugar, quien colocaría una ofrenda floral en el monumento 20 de Diciembre, en memoria de los caídos en la Invasión de 1989.
A medida que transcurrían las horas, el sitio se convirtió en el centro de un acto cultural con manifestaciones artísticas venezolana, poco a poco fueron llegando diversos movimientos estudiantiles de la Universidad de Panamá (UP) , así como el Sindicato Único Nacional de Trabajadores de la Construcción y el Movimiento 10 de Abril en defensa de Barro Blanco, integrado por el pueblo Ngäbe Buglé.
La hora cero y esperada por los presente llegó, pasada las 12:30 mediodía Maduro, escoltado por su seguridad, se abría paso entre la multitud, estrechando la mano de aquellos compatriotas venezolanos que le abasionaban. Luego de recorrer unos cuantos pasos cumplió con su misión de visita a el Chorrillo, donde miembros de la Asociación de Familiares y Amigos de los caídos el 20 de Diciembre hicieron entrega de una carta que encomendaron a Maduro le hiciera llegar al presidente de Estados Unidos, Barack Obama.
Los puntos establecidos en esa misiva fueron revelados por Trinidad Ayola, vocera de la Asociación, en la que plasmaron sus demandas históricas al gobierno de Estados Unidos por los sucesos de 1989, en los que se reclama una indemnización justa a las familias de los fallecidos y desaparecidos.
Documento que se comprometió Maduro a entregar personalmente a Obama, así como a abordar el tema de la justicia frente a este hecho durante su participación en la reunión plenaria de la Cumbre, a llevarse a cabo el sábado. "Me comprometo con el alma que lo voy hacer a nombre de ustedes, del dolor de miles que sufireron la pérdida de sus familiares. Así será", aseguró el jefe de Estado de Venezuela.
El momento fue propicio para que estudiantes de la UP entregarán a Maduro una caja llena de firmas en contra del decreto de Obama, en la que se califica a Venezuela como una amenaza extraordinaria e inusual a la seguridad nacional y política exterior estadounidenses.
Maduro aprovechó el momento y en medio de su discurso para expresar su complacencia por estar en El Chorrillo, recordando como para la juventud Latinoamericana le tocó ver como se masacraba al pueblo bolivariano de Panamá y no poder hacer nada aquel 20,21 y 22 de diciembre. "Los Estados Unidos le tienen que pedir perdón a Panamá y América Latina por la Invasión de 1989", subrayó.
Enalteció, además la memoria del general Omar Torrijos, al recordar la ocasión en la que logró enarbolar la bandera panameña en el Canal de Panamá.