Con el rechazo de un comité cívico que lucha contra el hambre y el desempleo y los propios transportistas que se oponen al traslado de la piquera de El Chorrillo, mañana será inaugurada la Gran Terminal del Transporte, que está ubicada en un área, donde además se construirá un centro comercial, un hotel y un coliseo deportivo.
De acuerdo a sus promotores, la gran terminal constituye una respuesta concreta a la actividad, al tiempo que ofrece un nuevo concepto de servicio, haciendo énfasis en la comodidad y la limpieza.
Según Anel García, representante del movimiento que se opone al traslado, este cambio "representa un aumento criminal al costo de vida de los usuarios, ya que como ejemplo cita que un pasajero de Burunga, en Arraiján, que actualmente necesita B/.1.10 para trasladarse diariamente, de ahora en adelante esta movilización se le incrementará en un 300%, "lo que hará al pobre más pobre y al rico más rico".
García afirmó que los usuarios de la terminal deben pagar 5 centésimos por entrar a las instalaciones, B/.0.25 adicionales si llega en un taxi, B/.0.15 por pasar a la sala de espera, B/.0.35 por el uso de los sanitarios y adicionalmente hay que mencionar que el costo de zarpe de cada unidad de transporte que sale de la terminal es de 6 balboas aproximadamente, lo que incidirá en el costo del pasaje, ya que es casi seguro que el mismo será traspasado a los usuarios.
Los inversionistas de la nueva terminal aclaran que los 5 centésimos sólo serán pagados por los pasajeros antes de pasar a las plataformas donde abordarán los buses de salida.
De acuerdo con García, algunos dirigentes del transporte están amenazando con anular los certificados de operación a los dueños de buses que se niegan a trasladar sus operaciones a la Gran Terminal de Albrook y, por otro lado, no les importa la suerte que correrán unas 500 familias de El Chorrillo que viven de la economía informal en la terminal actual.
Por su parte, los promotores de la obra sostienen que los usuarios gozarán en dichas instalaciones de seguridad las 24 horas del día, incluyendo una subestación de la Policía Nacional, modernas salas de espera con aires acondicionados, oficinas de encomiendas y acceso a todas las rutas del interior del país y urbanas.
La terminal tiene capacidad para atender a 110 mil pasajeros que se movilizan diariamente y los 2 mil viajes que realizan los buses urbanos e interprovinciales, con un sistema de facilita la entrada y salida del pasajero.
De acuerdo con el diseño de la obra, los pasajeros que llegan desde diferentes provincias entran a la terminal por una rampa totalmente techada que está en la planta alta, y luego bajan las escaleras para llegar a la rampa de la planta baja, donde están los buses urbanos y los taxis.
El dirigente transportista, Héctor Rodríguez, dijo que la obra que costó unos 25 millones de balboas, es considerada la más moderna de Centroamérica, el Caribe y de muchas de Suramérica y solucionará de una vez por todas el problema de diferentes piqueras diseminadas en la ciudad de Panamá.
Agregó que con esta terminal se incorporan las áreas revertidas a la ciudad de Panamá, ya que todas las rutas urbanas que prestan el servicio en la urbe capitalina, llegarán a este destino, así como todas las rutas que vienen desde el interior del país.
El 51% de las acciones de la Gran Terminal de Albrook, es propiedad de los transportistas, mientras que el 49% es del grupo inversor Los Pueblos, explicó Rodríguez.