La amenaza de huelga de los trabajadores del Hospital Integrado San Miguel Arcángel (HISMA), aunada a la diferencia de opiniones surgida entre las autoridades de Salud y la dirección del hospital por los aportes de funcionamiento, profundizó ayer la crisis por la que atraviesa este nosocomio.
Eloísa Victoria, vocera de los trabajadores, informó que el próximo viernes realizarán una asamblea general para decidir el día de la huelga por presuntos incumplimiento de los acuerdos.
Antes de esa fecha, los trabajadores esperan reunirse con las autoridades del hospital, a fin de llegar a un consenso y desistir de la medida de fuerza.
Mientras esto sucede, Pedro Contreras, director del HISMA, aseguró que el déficit acumulado por el incumplimiento en los pagos alcanza los B/ 4 millones y una cantidad similar en el pago de deuda a proveedores y otras empresas que, en el pasado, ofrecían sus servicios en el hospital.
La ministra de Salud, Rosario Turner, aclaró que tanto el Ministerio de Salud (MINSA) como la Caja de Seguro Social (CSS) han sido responsables en los pagos requeridos para el funcionamiento de esta instalación hospitalaria.
Abandono.
Sin embargo, el director del nosocomio reiteró su posición destacando que cuatro empresas que brindaban los servicios de ginecología, pediatría, anestesia y cirugía se retiraron en lo que va del año y otras 11 más podrían tomar una decisión similar el 31 de diciembre próximo, cuando vencen sus contratos con el hospital.
La ministra de Salud reveló que el MINSA entregó esta semana a la administración del HISMA 473 mil 657 balboas correspondientes a los servicios prestados en agosto.
A su vez aclaró que el depósito de septiembre no se ha hecho porque a la fecha no se ha remitido la factura correspondiente por los servicios que recibe la población no asegurada.
"Ahí están las partidas, pero si no se entregan las facturas y no son evaluadas y auditadas por la Contraloría, no se pueden hacer los pagos y es lo que probablemente ha ocurrido", sentenció Turner.
Explicó que los problemas financieros por los que está atravesando el HISMA se remontan al año 2002, por eso se está evaluando la posibilidad de apoyar con un crédito extraordinario para poner al día las cuentas pendientes con las empresas médicas que prestan el servicio en esta estructura de salud.
No hay alarma.
Pese a esta situación, Contreras afirmó que los servicios se prestan con toda normalidad.
"No hay que alarmar todavía a la población por la prestación de servicios porque eso está bajo control", puntualizó.