Marcos Manjarrez, asesino confeso del sacerdote Jorge Altafulla, acudió ayer a la Fiscalía XV, esta vez como acusador en la querella criminal que presentó el mes de octubre pasado contra un compañero de celda a quien acusó de violarlo.
Manjarrez acudió desde muy temprano al Ministerio Público junto a su abogada Miriam Vega de Rodríguez, para ampliar su declaratoria inicial y se ratificó en que un compañero de la celda, cuyo nombre no fue dado a conocer, lo violó el pasado 2 de octubre.
El homicida, que permanece detenido en la cárcel La Joyita, solicitó además que se sancione por omisión a uno de los policías del centro de apellido Alvarez, quien habría sido advertido de las intenciones del agresor, pero no tomó las medidas pertinentes.
La abogada Vega de Rodríguez detalló que durante al ampliación de la querella criminal se sustentó como pruebas los resultados del Instituto de Medicina Legal que certifican que Manjarrez fue abusado sexualmente y de manera violenta.
Expuso que el agresor, un procesado por homicidio, utilizó una platina para intimidar al ofendido mientras cometía el acto. Un tercer compañero de la celda, permanecía dormido, mientras se daban los hechos. Sólo después que se cometió el hecho, el presunto violador fue trasladado de celda.
La defensora añadió que durante el interrogatorio, que se extendió por más de tres horas, la fiscal decimoquinta, Maribel Castroverde, preguntó a Manjarrez detalles de los hechos, además de su estado anímico y si estaba bajo efectos de algún medicamento cuando se dio la situación. La abogada precisó que luego de la diligencia de ayer, el proceso está a punto de pasar a la esfera de juicio, una vez se emitan las vistas fiscales.