Marco Manjarrez, confeso asesino de monseñor Jorge Altafulla, fue enviado ayer a una celda de máxima seguridad en el centro penitenciario La Joya, en donde permanecerá aislado del resto de la población penitenciaria, informó la directora del Sistema Penitenciario, Concepción Corro.
Corro explicó que la decisión de ubicar a Manjarrez en una celda de máxima seguridad se tomó por las connotaciones del delito que se le imputan y porque éste podría sufrir algún tipo de agresión por parte del resto de los internos.
Precisó que el detenido estará sometido a un régimen de vigilancia especial, pero que gozará de los mismos privilegios que el resto de los reos que se encuentran en ese centro de reclusión y que éste estará allí hasta el cumplimiento de su proceso.
En tanto el fiscal tercero superior, Rolando Rodríguez, explicó que Manjarrez ya cumplió con las diligencias de reconstrucción, exámenes siquiátricos y sicológicos por lo que ahora sólo queda pendiente la ejecución de las pruebas que soliciten los abogados.
La pasada semana Manjarrez ejecutó un intento de suicidio mediante la confección de una cuerda con parte de su ropa de cama, que fue alertado a las autoridades por otro detenido que se encontraba en el sistema penitenciario de la PTJ.
Durante la instrucción sumarial Manjarrez aceptó haber asesinado a monseñor Altafulla porque éste lo expulsó del Seminario Mayor San José y había mantenido actitudes raciales contra su persona en reiteradas ocasiones.
La defensa del sindicado ha sostenido que éste padece de problemas sicológicos y que al momento del crimen no se encontraba en control de sus facultades mentales y que cometió el crimen por un impulso.
También Manjarrez denunció en su declaración la existencia de una serie de situaciones irregulares dentro del Seminario San José, que han sido negadas por los rectores de la Iglesia Católica.