Marco Manjarrez, confeso asesino de monseñor Jorge Altafulla, intentó suicidarse en la mañana de ayer en su celda del Sistema Penitenciario de la Policía Técnica Judicial (PTJ), confirmó el director de esa institución, Rodolfo Aguilera Franceschi.
Aguilera Franceschi indicó que Manjarrez fabricó una especie de soga con sus ropas e intentó colgarse del techo de su celda, pero la rápida intervención de los agentes de servicio evitó que éste consumara el hecho.
Precisó que a raíz de esa situación impartió órdenes para que Manjarrez sea atendido por un médico, un sicólogo y sea aislado en una celda en donde no tenga acceso a instrumentos punzocortantes ni con los que pueda atentar contra su vida.
Por su parte el fiscal Tercero Superior, Rolando Rodríguez, consideró que realmente Manjarrez no tuvo intenciones de acabar con su vida, pero que sí sufre un pequeño estado depresivo y que la próxima semana será enviado a un centro penitenciario en donde cuente con mejores condiciones de reclusión.
Dijo que logró conversar con Manjarrez por espacio de varios minutos y que éste quedó bastante tranquilo, pero consideró que requiere de asistencia sicológica para solventar el problema depresivo que mantiene.
La pasada semana Manjarrez fue sometido a una serie de exámenes siquiátricos y sicológicos para determinar su imputabilidad, y extraoficialmente se conoció que los análisis hechos indican que sí puede hacer frente a un juicio por jurado de conciencia.
De acuerdo con las investigaciones realizadas por la Fiscalía, Manjarrez habría planificado el asesinato de monseñor Altafulla, debido a que estuvo rondando la Iglesia de Guadalupe durante varios días hasta que se le presentó la oportunidad de atacarlo.
No obstante, la defensa de Manjarrez asegura que su cliente no planificó el crimen y que al momento de cometer el atentado, no estaba en control de sus facultades mentales y que actuó impulsado por un resentimiento.