Marco Manjarrez deberá purgar una pena de 20 años de prisión por el homicidio de monseñor Jorge Altafulla, perpetrado el 19 de mayo del 2002, cuando se aprestaba a oficiar un servicio religioso en la iglesia de Guadalupe.
El magistrado Wilfredo Sáenz aplicó a Manjarrez la máxima pena contemplada en el Código Penal, tras establecer que actuó de manera injustificada y sin que se presentaran atenuantes.
Consideró que Manjarrez no presentó la menor piedad ni consideración con la víctima y con posterioridad no proyectó signos de arrepentimiento.