Maradona, con una descuidada cabellera, bañado en sudor y con una inmensa camisa que le tapaba las rodillas, un pantalón ancho hasta los tobillos, zapatillas sin medias, un arete en la oreja y un abultado abdomen, se negó a ser fotografiado.
Al ser cuestionado sobre su sorpresiva visita a Panamá, Maradona, sin detener el ritmo de su marcha, sólo se limitó a decir: "Yo vine a ver a Carlos Vives, nada más". Al ser fotografiado, Maradona se lanzó sobre el fotógrafo Ricardo Iturriaga y lo tomó del cuello. "¿Qué pasa contigo, ah, qué pasa contigo?", le dijo desafiante el argentino, también conocido como número 10.
Sin embargo, Vallarino manifestó que en la Cruz Blanca se necesita contratar médicos que estén comprometidos con su trabajo, toda vez que la institución tiene una gran demanda.
En la actualidad, la misión fundamental de la Cruz Blanca Panameña ha consistido en orientar y crear conciencia en la comunidad acerca de los problemas de delincuencia, violencia y drogadicción, de modo que se encuentren y apliquen alternativas constructivas entre la comunidad, agencias no gubernamentales y el gobierno, manifestó el doctor Saúl Alvarado, miembro del equipo de médicos de esta organización.
Desde su fundación, la organización ha subsistido por donaciones y diferentes actividades que realiza para recaudar fondos. Además, se les solicita a los pacientes que acuden a recibir atención la colaboración de B/.2.00, como una forma de que valoren el servicio que se les brinda.
Según Alvarado, un aspecto que debe estar claro es que el uso de drogas no se presenta solamente en personas con problemas psiquiátricos de fondo. Hay personas inteligentes que pueden estar usando drogas. Además, todas ellas no llegan necesariamente a convertirse en adictas, pero existe el riesgo.
Por esta razón, la Cruz Blanca Panameña previene en vez de juzgar, por lo que ha definido programas para diferentes casos como la prevención de jóvenes, infantil, comunitaria, en las escuelas y últimamente, en las áreas laborales.
Asimismo, se desarrolla el programa de atención individual, familiar y el ambulatorio, que se realiza en la Junta Comunal de San Francisco, que consiste en reuniones terapéuticas de grupo, a partir de las seis de la tarde, con una duración de seis meses.
Por otra parte, la Cruz Blanca cuenta con una clínica que inició desde 1988 y en ella se presta atención primaria, se evalúa y se le brinda seguimiento al paciente y, dependiendo de su caso, es enviado a un centro de rehabilitación, debido a que la entidad no cuenta con un internado. En cuanto los pacientes salen de la rehabilitación se les da seguimiento, porque existe el riesgo de recaída.
Para Alvarado, el hecho de que alguien consuma o utilice droga no quiere decir que sea adicto, y pretender internarlo, puede ser un error porque, ante todo, hay que ver cuál es el problema y qué tratamiento específico le corresponde al paciente, ya que es común que las personas se salten ese paso, asumiendo que alguien es adicto.
Un ejemplo es que si la persona tiene trabajo o familia, lo más recomendable es que asista a los tratamientos ambulatorios, pero si recae, entonces se puede pensar en internarlo.
En la sociedad panameña hay cierta actitud negativa que no beneficia en nada a los pacientes que están en rehabilitación. Las personas tienden a expresar que los programas no funcionan porque las personas vuelven a usar drogas. Esta actitud no es recomendable, debido a que la adicción es una enfermedad crónica en que se puede recaer, pero eventualmente puede mejorar con un tratamiento adecuado, señaló Alvarado.
La Cruz Blanca Panameña tiene problemas de saturación, de baja en las donaciones y escasez de recursos económicos. Pese a ello, continúa con su objetivo de prevenir el uso indebido de drogas en la sociedad y la rehabilitación del adicto.
Una situación que es recordada con tristeza en la Cruz Blanca fue cuando hubo que salir de las oficinas del Parque Omar, durante el gobierno de Ernesto Pérez Balladares, debido a que las instalaciones serían utilizadas por la administración del parque. Actualmente, están esperando reubicarse en la avenida 12 de Octubre, comentó Alvarado.
Desde 1991, la Cruz Blanca Panameña se ha ganado un reconocimiento nacional e internacional, ya que ha adquirido carácter consultivo ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Además, ha celebrado convenios en el ámbito internacional con la Unión Europea, la Agencia Interamericana del Desarrollo (AID), la Organización de los Estados Americanos (OEA), entre otras organizaciones. En Panamá ha desarrollado convenios con el Ministerio de Salud, el Ministerio de Educación, el Vicariato de Darién y con el Consejo Nacional para la Prevención del uso de Drogas (CONAPRED).
En Panamá, la cocaína es la droga por la que más ayuda se busca, pero la marihuana es la que más fuman los jóvenes y adultos. El consumo de drogas legales como el alcohol, tabaco, café y tranquilizantes aparece relativamente más alto que las ilegales.
Un ejemplo de esa realidad es Jacinto, quien con 15 de años de edad, fuma la marihuana aludiendo que lo hace para sentirse bien y estar en la moda. Su madre Teresina lo lleva una vez al mes a la Cruz Blanca Panameña para que reciba atención. Hace bien porque el papel de la familia es muy importante en los problemas de drogas, opinión que comparten todos los especialistas.
El consumo de drogas lícitas e ilícitas asciende conforme aumentan los años de edad, produciéndose un salto entre los 13 y 14 años. Esta situación permite intervenir con programas preventivos y así lograr retardar el consumo de algunas sustancias en la adolescencia o hasta la vida adulta, al tiempo que se evita el consumo a lo largo de toda la vida de otras sustancias, en especial las ilícitas.
A principios de 1997, se realizó en todo el país una investigación titulada "Estudio, diagnóstico y factores de riesgo para el consumo de tabaco, alcohol y otras drogas en escolares", proporcionando datos importantes en cuanto a las prevalencias de vida para las drogas lícitas.
El alcohol aparece como la droga más prevalente de todas las estudiadas con 41.7% y un consumo activo (prevalencia del último año) de 29.2%, seguido del tabaco con una prevalencia de vida de 11.1% y 7.2 % de prevalencia del último año. En cuanto a los tranquilizantes su prevalencia de vida fue de 6.7%.
La población estudiantil presenta una alta exposición a las drogas tanto legales como ilegales, reportándose una gran oportunidad para el consumo de drogas como la marihuana y la cocaína.
En algunas drogas ilícitas, como la marihuana y la cocaína, se presentan mayores índices en el sexo masculino. En el caso del crack el consumo es similar en ambos sexos. La Cruz Blanca Panameña recibe un promedio de 120 pacientes por semana.
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