Si a las paredes del Centro de Visitantes de Miraflores, el de antes y el actual, les tocara testimoniar, gritarían sin reparo: "panameños vengan a apreciar esta maravilla mundial". Sin duda, no pueden hacerlo, pero sus funcionarios y las estadísticas le ahorran el trabajo.
Sucede que de 300,000 personas que se daban cita en las esclusas de Miraflores cada año, previo a la creación de estas instalaciones, únicamente el 10% eran locales (3,000).
La situación, a pesar de los más de B/. 10 millones que ha invertido la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) en las nuevas instalaciones, no ha variado mucho, según confirmó Stanley Muschett, gerente de la Oficina de Administración Ejecutiva de la institución.
Del 31 de marzo de este año, cuando se inaugura, al 30 de mayo se recibieron cerca de 25000 personas y sólo alrededor de 4000 fueron nacionales.
Aunque el fenómeno no es exclusivo de Panamá, como indica Muschett, pues ocurre en "otras sociedades donde los nativos no se apropian de sus sitios turísticos como destino a visitar", no deja de ser inquietante.
"¿A qué se debe?". Muschett no es ajeno a esta realidad, como tampoco lo es la ACP en su conjunto, sin embargo, a la hora de plantearlo recurre a varios factores como los posibles responsables.
"La administración norteamericana siempre fue percibida como algo aparte al resto del país, en lo que al Canal de Panamá se refiere... y todavía hay algo de eso".
En términos mucho más regionalistas, explica que "como sociedad panameña no hemos internalizado el concepto de que la ruta acuática no sólo es nuestra, sino que la estamos manejando".
Se trata de un panorama que cobra más valor si se habla de los residentes de las áreas metropolitanas, porque "nos hemos acostumbrado a que el Canal está allí y no le damos el carácter de maravilla que tiene", acepta Muschett.
¿Tendrán los costos alguna participación en el asunto?. Todo pudiera indicar que indirectamente sí.
Jaime Robleto, de la Oficina de Comunicación Corporativa planteó a El Panamá América durante el recorrido por el Centro de Visitantes que hay "confusión" en los panameños con respecto al tema.
Al aclararlo, fue enérgico. "Los nacionales nunca han pagado por ver el Canal de Panamá, ni antes ni ahora. Cualquiera panameño que quiera verlo sólo tiene que presentar su cédula o carnet de seguro o pasaporte y tendrá acceso gratuito, con excepción de las exhibiciones, ya que éstas tienen un valor económico".
Para los adultos extranjeros el cobro es de B/. 10, mientras que los locales pagan B/.5. Los niños menores de 12 años tienen una tarifa de B/. 5 en el primer caso y B/. 2 para los segundos, en tanto, a los jubilados se les cobra B/. 2 para turistas y para los panameños es gratis, así como para los niños menores de cinco años en ambos casos.
Más tarde, Muschett no perdió oportunidad para reiterar lo del acceso gratuito para la observación de los tránsito como fue anteriormente, con un "valor agregado que son las salas de exhibición cuyo acceso sí tiene un costo".
No obstante, explicó que la decisión de efectuar cobros no fue tomada a la ligera. "Se evaluó el funcionamiento de estructuras similares en otros países, luego de lo cual se concluyó en que al formar parte de un bien patrimonial como lo es el Canal, debía cobrarse, pues lo que se recaude es entregado al Gobierno como parte de los dividendos de la vía interoceánica".
"Aún hay mucho por hacer" adelanta Muschett en tono esperanzador, mientras tanto los panameños deben acudir a observar una obra "concebida como una ventana del Canal istmeño donde se combina lo didáctico y lo divertido".
Un panameño y su ingenioSobre los hombros del arquitecto Eduardo Pérez pesó la responsabilidad de dar vida a lo que es hoy el Centro de Visitantes, según indicó Stanley Muschett, sin embargo, él ya tenía en mente una idea muy clara de lo que se buscaba. Es justo Pérez quien se encargó del museo del Canal y de Explora.
Desde el 1 de diciembre del 2000, inició la construcción y el edificio se recibió en el 2002, fecha en que comienza la edificación museística hata su inauguración en marzo de este año.
Una obra que en palabras del colombiano Luis Valencia, quien por primera vez observaba las salas de exhibiciones, es "simplemente espectacular".
Sus compatriotas Juan Vélez, asiduo visitante y Diego Pérez, coincidieron con él en que "vale la pena el costo".
Jaime Robleto, de la ACP, informó que los norteamericanos tienen el primer lugar en lo que a visitas se refiere, sin embargo, la mañana en la que El Panamá América recorrió el centro, habían, además de los colombianos, argentinos, australianos e italianos.
Más adelante, cuatro amigos japoneses intentaban ponerse de acuerdo sobre el recuerdo que comprarían, lo discutían en su idioma, pues "español poquito... y nada de inglés, no hablamos inglés".
El Centro de Visitantes de Miraflores está localizado en el lado este de las esclusas de Miraflores. Tiene cuatro salas distribuidas por tema.
Sala 1. Historia del Canal: presenta los antecedentes, las innovaciones tecnológicas y las iniciativas sanitarias que acompañaron la construcción del Canal.
Sala 2. El agua, fuente de vida: enfatiza la importancia del agua, la preservación del ambiente, el cuidado de la cuenca hidrográfica del Canal y la variedad de la fauna y flora.
Sala 3. El Canal en acción: muestra, de forma amena, cómo funciona el Canal y permite vivir la experiencia dentro de un simulador y de una alcantarilla de las esclusas.
Sala 4. El Canal en el mundo: da a conocer la importancia del Canal para el comercio mundial, describe las rutas comerciales que sirve y las principales mercaderías.