Más de trescientos trabajadores de la compañía de seguridad, Falcon Security, realizaron una marcha desde la Vía Simón Bolívar hasta el ministerio de Trabajo, para protestar por la decisión de los directivos de la empresa, Falcón Security, de cerrar dicha compañía sin cumplir con las obligaciones para con los empleados.
Como reacción a esta decisión, los trabajadores procedieron a secuestrar las instalaciones de la compañía, ya que la misma les adeuda unos 300 mil balboas en concepto de vacaciones, primas de antigüedad y la cuota obrero patronal a la Caja del Seguro Social.
Justo Gabriel Guevara, vocero del Sindicato de Trabajadores de las Agencias de Seguridad, dijo que la empresa, cuyo dueño era Enrique Pretelt, yerno del expresidente Ernesto Pérez Balladares, cerró la empresa sin dar ninguna respuesta a los trabajadores con quienes mantienen deudas laborales.
Señaló que a pesar de las citaciones que se han hecho a través del ministerio de Trabajo, siempre han prestado oídos sordos a los reclamos de los trabajadores, sin embargo a cada rato los abogados de la empresa están cumpliendo trámites en la entidad estatal.
Señaló que esta empresa, que tiene aproximadamente unos 8 años de estar funcionando en Panamá, cerró sin dar mayores explicaciones a los trabajadores, razón por la cual se ha procedido a realizar un secuestro pacífico de los bienes.
Guevara denunció que el ministerio de Trabajo jamás a respondido a las quejas de los trabajadores por las constantes violaciones que ha venido cometiendo esta empresa en contra de los trabajadores.
Entre los directivos de la empresa, también figuran Felix Abadía, Raul Rodríguez, quien es el representante legal y el excomisionado de la Policía Nacional, Dennis Quintero Checa, a quien acusaron de hacer descuentos ilegales a los trabajadores.
Con el cierre de Falcon Security, quedaron sin empleos unos 300 agentes de seguridad, quienes ademas se han visto afectados porque, no se les pagó la cuota obrero patronal al Seguro Social a pesar de que este dinero le era descontado de sus salarios.
Uno de los trabajadores afectados, señaló que tenía casi dos años de estar pagando un deuda con una financiera y a pesar de que la letra le era descontada de su quincena, el dinero nunca llegó a las empresas financieras.