A pesar de que la llegada de turistas al Casco Antiguo es cosa de todos los días, para los artesanos kunas las ventas han disminuido notablemente.
La razón: muchos de los guías de los grupos turísticos tienen acuerdos con otros empresarios del área, lo que les resta clientela todos los días.

Según los indígenas, los guías turísticos evitan a toda costa que los visitantes se detengan para observar o comprar sus molas.
Incluso, por esta razón, se han tomado los predios del Instituto Nacional de Cultura para poder exponer sus molas y, por lo menos, garantizar que sean vistas por los grupos de turistas que caminan por el área.

La tradición kuna establece que la mola fue una creación de Kikadiryai, la primera mujer kuna; sin embargo, en los últimos años ha sido objeto de plagios, por lo que se han creado normas de protección del arte étnico representativo de este grupo indígena del país.


