Nación

María José, pluma joven que murió violentamente


Una vez más el mensajero llevó la peor parte. A María José Bravo no le permitieron volver a sentarse frente a una computadora y hacer lo que mejor sabía: informar.
Hoy, mientras en Panamá se agasaja a los periodistas, en el Municipio de Santo Tomás se recuerda con dolor a la periodista de 26 años del diario La Prensa de Nicaragua a quien los conflictos políticos por alcanzar una alcaldía le cegaron la vida.
Consternación, es el término que prefiere Esperanza, su hermana, para describir lo que están viviendo los familiares de María José, corresponsal desde hace más de cinco años.
"Es un ambiente de profunda tristeza", dice a El Panamá América, para luego hacer una pausa y expresar: "no comprendemos por qué la mataron"...
Esperanza no es la única que no termina de entender lo ocurrido. Para Néstor José, de sólo tres años, la interrogante no ha logrado respuesta desde el pasado martes cuando su madre fue asesinada.
"¿Dónde está mi mamá?", pregunta y Esperanza sólo alcanza a contestarle: "está en el cielo, Diosito se la llevó". El en su infinita ingenuidad soluciona a su forma aduciendo "yo buscaré un taxi para ir a buscarla".
El trágico suceso no deja de ser demasiado para la presión arterial de Elda Antonia Sánchez. Y no es para menos, su hija, a la que siempre le correspondió hacer noticia sobre infortunadas víctimas de asesinato es esta vez la noticia.
Elda es hipertensa y hace tres años sufrió un derrame, por lo que Esperanza procura mantenerla entretenida para que su estado de salud no la traicione.
Ese martes 9 de noviembre Elda hizo sentir su instinto de progenitora. Le dijo a María José que no fuera al Centro de Cómputos de Juigalpa, donde ocurrió el hecho, porque dicho en buen panameño, "no le daba buena espina".
No se equivocó. En medio de las protestas de simpatizantes de la Alianza para la República (Apre) de Santo Tomás y del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) de Cuapa debido a los resultados electorales, María José recibió un disparo a quemarropa.
El culpable es Eugenio Hernández González, un ex alcalde. Dejó de ser presunto y su argumentación perdió el valor luego de que las pruebas de balística practicadas así lo revelaran. La información fue corroborada por Tatiana Rothschuh, colega de Bravo en La Prensa.
Las investigaciones continúan, mientras en Panamá, Luis Polo Roa, recientemente electo presidente del Colegio de Periodistas, aprovechó para plantear la necesidad de que los comunicadores panameños cuenten con un seguro de vida por lo riesgoso de la profesión.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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