Información de inteligencia muestra que Al Qaeda tiene planes de atacar barcos mercantes en un intento por desestabilizar el comercio mundial, dijo el máximo oficial de la marina británica en una entrevista publicada ayer.
"Tenemos un nivel fundamental de inteligencia que muestra que hay una amenaza", dijo el comandante en jefe de la Marina Real, el almirante Sir Alan West, citado por la publicación marítima Lloyd"s List.
El Ministerio de Defensa de Gran Bretaña confirmó que West había dado la entrevista en la que reiteró advertencias previas sobre la amenaza de un ataque contra las flotas comerciales del mundo.
"Lo que hemos observado es que Al Qaeda y otras organizaciones son conscientes del comercio marítimo (...) Se han dado cuenta de lo importante que es para el comercio mundial en general", dijo el comandante.
Desde los ataques del 11 de septiembre del 2001 en Estados Unidos, los gobiernos y los expertos en seguridad han expresado en reiteradas ocasiones su temor por la vulnerabilidad de la industria naviera, que transporta más del 90 por ciento de los bienes comercializados en todo el mundo.
El jefe de la marina británica dijo que los gobiernos occidentales tenían información de inteligencia que mostraba que los grupos extremistas veían a los barcos como objetivos simbólicos y que tenían planes de hacerlos estallar.
"De la información de inteligencia, hemos visto otros planes de ataques contra barcos mercantes", dijo.
"No puedo dar detalles de eso, claramente, pero sabemos que ellos tienen planes y que los han estudiado", dijo West, según lo citó la publicación.
West dijo que los puertos y las vías marítimas estratégicas como los Estrechos de Malaca, el Estrecho de Hormuz y el de Gibraltar representaban los mayores riesgos, pues allí se suelen acumular muchos barcos.
Aunque la amenaza no es nueva, la seria advertencia por parte de un militar tan importante pondría de nuevo en el tapete a la industria marítima y los esfuerzos para ajustar la seguridad en ese sector.
Los servicios secretos de los gobiernos occidentales, según el almirante, creen que los terroristas consideran los barcos como un blanco atractivo y traman hacer estallar buques.
En mar abierto, resulta "casi imposible" que los terroristas ataquen a un navío, puntualizó y agregó que los armadores "se han dado cuenta de que existe una vulnerabilidad".