Una declaración de un tripulante de la embarcación Sucry O, revela que dos de sus compañeros pudieron haber sido decapitados por haber lanzado varios cientos de kilos de drogas al mar por temor ha ser detectados por el Servicio de Guardacostas de Estados Unidos.
En la declaración rendida por el hondureño Domingo Pineda, señala que la embarcación se dirigía hacia el puerto Morelos, México, y que en la ruta fue alcanzado por una lancha rápida para depositar varios sacos con droga, que debían entregar al llegar a puerto.
No obstante, reveló que al llegar al puerto Morelos, los responsables de la droga no acudieron a la cita y un sujeto de apellido Alvarez les ordenó retornar en un día.
De acuerdo con el relato, la nave salió nuevamente de puerto, pero en alta mar fue interceptada por una patrullera del Servicio de Guardacostas de Estados Unidos, que debido al mal tiempo no pudo realizar el abordaje.
Explicó que ante esta situación el capitán José Crispiliano Sánchez Quirós reunió a la tripulación y ordenó tirar la droga al mar ante la posibilidad que el guardacostas volviera a solicitar permiso para abordar.
Luego, alegando problemas en sus máquinas, regresan a Chiriquí, donde algunos de tripulantes bajan a tierra y es allí en donde se produce la desaparición de Carlos López y Juan Fonseca, quienes aparecieron decapitados.