Sus declaraciones se dieron en las honras fúnebres de los cinco jóvenes asesinados en La Chorrera, actos realizados en la iglesia San Francisco de Paula. Martinelli destacó que este tipo de cosas, refiriéndose al secuestro y asesinato de los cinco chinos, no deben pasar en un país pacífico como Panamá y que, por ello, seguirá trabajando incansablemente para que haya más seguridad en el país.
Reiteró que a quienes asesinaron a estos jóvenes sin ninguna razón –uno de los sospechosos ya aprehendido- les debe caer todo el peso de la ley y no deben ser liberados bajo ningún argumento legal. El arzobispo metropolitano, José Domingo Ulloa, quien ofició la misa de tres de los fallecidos, dijo que "no hay paz sin justicia y no hay justicia sin perdón", y que por ello tenemos que seguir trabajando para eliminar la violencia. Agregó que la paz no se consigue por arte de magia ni está en manos de una sola autoridad, sino de la sociedad entera.