Nación

Martín afirma que tiene la conciencia tranquila


El candidato presidencial del Partido Revolucionario Democrático, Martín Torrijos, afirmó ayer categóricamente que no tiene nada que ver con el escándalo por la aprobación del Centro Multimodal, Industrial y de Servicios, y no importa lo que hagan sus contrarios, no lo van a involucrar.
Indicó que tiene su conciencia tranquila, no importa lo que "inventen" quienes están acostumbrados a hacer política fundamentados en una campaña sucia en la que se dedican a "enlodar" a su adversario por falta de argumentos.
Restó toda credibilidad a la denuncia que hizo Enrique Montenegro, basado en una cinta de audio en la que se le vincula con el caso CEMIS.
Torrijos dijo que desde un principio aseguró que ningún panameño está por encima de la ley y que correspondía a las autoridades hacer las investigaciones del caso para aclarar lo sucedido, pero retó a que se presenten nuevas pruebas.
En clara referencia a Montenegro, expresó que hasta cuándo se le va a permitir hacer este tipo de denuncias, sin el fundamento legal debido. Se preguntó, además, ¿ahora qué le falta al casete?, "una versión bailable, en merengue o acaso un vídeo".
Aunque no atribuyó directamente esta campaña al candidato presidencial, Guillermo Endara, pues no lo mencionó, preguntó por qué no se hicieron estas denuncias cuando se regalaban los relojes Cartier o al momento que se hundió la aeronave HP-1430, a lo que él mismo respondió que en ese momento esperaban que el Gobierno los nombrara magistrado de la Corte Suprema.
Mientras que Endara retó a Torrijos a sostener un debate público para esclarecer el alcance del contenido de los casetes donde lo vinculan a ambos en presuntas acciones irregulares.
La propuesta de Endara a Torrijos surge porque el legislador Laurentino Cortizo afirmó que así como hay un casete con supuestas declaraciones del legislador Manuel De La Hoz donde vincula a legisladores y dirigentes del PRD en el caso CEMIS, él tiene una grabación sobre actividades del "Club La Llave" donde se vincula a Endara cuando ejerció el cargo de presidente de la República.
Lo cierto, según Fitzgerald, es que algunos de los pectorales repujados corresponde a la región centro de Panamá.
En la vitrina de las aves el público las puede observar tanto en modelado como en pintado. Además, se representan animales e insectos variados y se demuestra la diversidad de ranas y aves con características diferentes.
Las piezas de esa vitrina no son de oro puro, ya que hay algunas que tienen una cantidad de aleación de cobre a través de un proceso al que los precolombinos denominaron tumbaga.
El maniquí del cacique está nuevamente en el salón, aunque le falta uno de los brazaletes. Al parecer quienes cometieron el robo decidieron quedarse con él. Esta figura tiene una banda de oro martillado en la cabeza, aretes y narigua, collares con cuentas de oro grandes en el pecho que no sólo cuelgan en la parte de adelante, sino en la de atrás. Además, tiene brazaletes en los brazos, antebrazos y anillos. Este conjunto representa la forma como se ataviaban los personajes principales antes de un combate.
Según explicó el arqueólogo Fitzgerald, es posible que un conjunto arqueológico como el que se exhibe en el museo tenga más de 1,000 años de antigüedad, ya que este tipo de objetos aparece en el registro de 700 años D.C.
En el Salón de Oro se encuentran en exposición piezas del grupo inicial originarias de sitios como El Cafetal y la India, en la provincia de Los Santos; y el Rancho Sancho, en Coclé; y Las Huacas, en Veraguas. Además, el grupo internacional denominado así por su amplia distribución en Centroamérica y Mesoamérica, pero el mayor hallazgo se dio en el Sitio Conte.


Otras piezas en exhibición son las del grupo abierto o felestrado que se desarrolló en Playa Venao de Los Santos, el grupo Conte-Macaracas y el grupo de Veraguas.
También está el grupo Parita que muestra una gran variedad de estilos de orfebrería de diferentes tipos de metalurgia en oro. Esto se refleja por ejemplo en las aves con las alas desplegadas, típicas del occidente de Panamá, al igual que las ranas.
En una de las vitrinas hay diferentes tipos de aleación de cobre y oro en tres ranas. Hay una con mucho cobre, otra con menos cobre y una tercera con mucho más oro. A estas piezas se les daba un tratamiento o baño químico con jugos ácidos derivados de plantas para que el oro migrara a la superficie y las piezas, producto de aleación, parecieran de oro, explicó el arqueólogo.
La sofisticación que tenían los ancestros precolombinos en cuanto a los materiales, implicaba conocer las técnicas del martillado, repujado y soldadura. Y es que cada miniatura que está en el salón tiene detalles muy elaborados.
Para la realización de las piezas se utilizó el proceso de cera perdida, para el que se requería un modelo y molde que luego eran destruidos, por lo que son piezas únicas.
Los orfebres indígenas trabajaban en oro puro de 24 kilates las diferentes piezas, y con tal destreza que pareciera un trabajo sencillo, cuando no lo es.
El barro y la cerámica fueron dos materiales comúnmente utilizado por los nativos aquí, pero lograron superar sus destrezas con el manejo del oro. Las huellas dejadas por los orfebres en cuanto a figuras y detalles, es lo que ha permitido a los especialistas conocer a qué grupo cultural pertenecen los objetos.
Las piezas demuestran un alto nivel tecnológico dentro de una cultura que no tenía instrumentos de metal y los únicos eran unos cinceles y pinzas de oro.
Sin embargo, lograron hacer estas pequeñas piezas que actualmente a los orfebres les cuesta reproducirlas, ya que es un trabajo que necesita un dominio sofisticado de la técnica y del manejo de los materiales.
Las piezas se clasifican por el estilo. Las características que comparten las unas con otras se puede identificar por los materiales utilizados, los que permiten determinar cómo se relacionaban culturalmente los grupos indígenas.


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124432
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América