Nación

Martinelli cambia el estilo de gobernar, pero le exigen resultados concretos


Ricardo Martinelli se convirtió en el nuevo presidente de Panamá y, con un gabinete formado sobre todo por empresarios, ha imprimido un nuevo estilo de gobernar diferente al de otras administraciones que ha ilusionado a los panameños, pero que ya empiezan a exigirle resultados concretos.

 

Magnate y propietario de la cadena de supermercados más grande del país, Martinelli, de 57 años, sustituyó el 1 de julio a Martín Torrijos luego de triunfar ampliamente en las elecciones del 3 de mayo pasado al frente de una alianza de partidos de derecha sobre la socialdemócrata Balbina Herrera, del PRD.

 

 

Al igual que en su campaña política, y cuando ya está por llegar a su primer medio año de gestión, Martinelli mantiene una fuerte presencia mediática en algunas de las acciones de su gobierno más efectistas.

 

 

Es común oirle decir en la radio y la televisión que a todos los delincuentes se les va dar con "el mazo" de la Ley y la justicia, atacar a los que dice que "entraron limpios y salieron millonarios" del anterior Gobierno y prometer "meter presos" a los corruptos.

 

Igualmente, ha dirigido sus dardos contra los que denomina "empresaurios (sic) que practican el capitalismo salvaje arropados en la seguridad jurídica y no son responsables ni solidarios".

 

 

También están frescas las imágenes de cuando apenas unos días después de asumir la Presidencia dirigió el derribo de una cerca para ocupar en nombre del Estado unos terrenos donde se construía una puerto deportivo, porque el propietario mantenía una deuda millonaria por la concesión.

 

 

"Aquí se acabó el relajo (en la administración pública), creo que esa es la parte más importante", dijo recientemente Martinelli a Efe al valorar los primeros cinco meses de su gestión.

 

"Aquí la gente hacía lo que le daba la gana, andaban coimeando (recibiendo sobornos) por todos lados, aquí había un gran relajo de gente que no pagaba impuestos, de gente que se cogía concesiones y no pagaba, con las visas de los chinos, los casinos, en la Zona Libre de Colón y en los puertos que nos estaban yopeando (robando), indicó el gobernante en su estilo popular.

 

Martinelli afirmó que se ha empeñado en hacer una "justicia social" en beneficio de todos los panameños, e invitó a la oposición del Partido Revolucionario Democrático (PRD) a realizar críticas constructivas y a trabajar por el país.

 

Si bien se reconoce el giro que ha imprimido en la forma de gobernar, analistas políticos como Miguel Antonio Bernal y Mario Rognoni tienen críticas a su gestión y consideran que le falta por cumplir muchas de sus promesas de campaña.

 

Bernal dijo a Efe que ha visto en Martinelli acciones un poco improvisadas y una actuación "mucho más visceral que apegada a la Constitución" y a la Ley, y que su creciente inclinación al "control autoritario" por momentos hace creer que "el país se ha convertido en un supermercado".

 

"Mucho manejo mediático, control absoluto de los medios, lo cual a veces lo lleva a uno a pensar que tomó más lecciones de las que uno creía de (el primer ministro italiano, Silvio) Berlusconi", afirmó Bernal.

 

Con índices de popularidad más altos que Torrijos, su predecesor, Martinelli ha impulsado en sus primeros meses de gestión la salida de Panamá del Parlamento Centroamericano (Parlacen), por considerarlo un organismo inoperante, algo que ha criticado el PRD porque, dice, entorpece la integración centroamericana.

 

Martinelli desea que Panamá participe en la negociación de un Acuerdo de Asociación con la Unión Europea y su Gobierno negocia ya acuerdos con varios países para evitar la doble tributación, de modo que esta nación deje de ser considerada un paraíso fiscal.

 

En cuanto a seguridad, recientemente se reformó el código penal para aumentar de 35 a 50 años la pena máxima de prisión.

 

A comienzos de diciembre se estableció también la primera de cuatro estaciones aeronavales para combatir el narcotráfico, una iniciativa que ha levantado suspicacias de algunos sectores que ven en ello un primer paso para el retorno de bases militares de EE.UU.

 

Otro de los grandes retos de Martinelli resolver el problema del transporte público, para lo cual tiene previsto el comienzo de la construcción de un metro de la capital en julio de 2010, una obra que se calcula costará entre 1.000 y 1.300 millones de dólares. 


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501259
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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