En un aviso pagado publicado este jueves en los principales diarios panameños, el jefe del Estado señaló que el tema de la segunda vuelta electoral fue el que finalmente liquidó la alianza, conformada en 2009 y que allanó su llegada al poder.
Martinelli, un multimillonario de 59 años dueño de la mayor cadena de supermercados del país, confesó que no es un "buen político" ni tampoco "perfecto", y calificó de "desafortunada" la ruptura con el panameñismo, la segunda fuerza parlamentaria con 20 de los 71 escaños de la Asamblea Nacional.
El fin de la coalición, decretada el martes por Varela tras haber sido destitución por Martinelli como canciller, puesto que ejercía junto al de vicepresidente, provocó una cascada de renuncias de panameñistas de cargos altos y medios del Gobierno, entre ellos los titulares de Finanzas y Vivienda, una reacción que aparentemente Martinelli no se esperaba.
El jefe del Estado ha designado a varios de los sustitutos en la carteras acéfalas, aunque queda la incógnita del Ministerio de Finanzas, a cargo del reputado ministro Alberto Vallarino, quien presentó su dimisión y permanece en el puesto a la espera de la llegada de su reemplazo oficial.
Martinelli descartó ayer que la ruptura de la alianza abriera una crisis en su gabinete y acusó a la prensa de "magnificar" el tema.
"Que la alianza se haya roto es desafortunado, pero no somos enemigos (...) nosotros creemos en la segunda vuelta donde un presidente gane con más de la mitad de los votos emitidos", expresó este jueves el presidente en su mensaje público.
El panameñismo no comulga con la idea de instaurar la segunda vuelta electoral, y el diputado de ese partido José Blandón ha dicho que, en última instancia, debería aprobarse mediante una reforma constitucional y por una ley ordinaria, como promueve Martinelli.
"Yo no voy a aspirar a la Presidencia", resaltó Martinelli para salir al paso de las denuncias de sectores opositores que atribuyen a esa aspiración el fin de la coalición.
Miguel Antonio Bernal, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Panamá, dijo a Acan-Efe que la Martinelli rompió con el panameñismo porque "está limpiando el camino en el marco de su objetivo de reelegirse, no necesariamente él mismo en el cargo, pero sí (alguien de) su partido", en los comicios de 2014.
En esas elecciones, el candidato de la extinta "Alianza por el Cambio" sería Varela, según se acordó en 2009, cuando Martinelli llegó al poder de la mano de la coalición con el 61% de los votos.
Martinelli destituyó a Varela con el argumento de que había descuidado sus obligaciones como jefe de la diplomacia por ser, simultáneamente, vicepresidente, canciller, líder de su partido y aspirante a presidente en los comicios de 2014, funciones todas ellas que venía desempeñando desde el comienzo del gobierno.
"A pesar de los políticos, no queremos perder los logros alcanzados" en materia social, "no soy un buen político, ni soy perfecto. Ustedes me conocen", añadió el mandatario en su mensaje.
A su salida de la Cancillería tras entregar el despacho a su sucesor, el hasta ahora ministro de Comercio Roberto Henríquez, Varela dijo hoy a los periodistas que "el pueblo tiene un presidente con gran corazón que se equivocó en la forma que actuó, fue mal informado e inducido a una situación innecesaria para el país".
Varela ha anunciado que en adelante su partido, uno de los de mayor tradición en Panamá, ejercerá una oposición "responsable", y que desde su cargo de vicepresidente alabará las buenas gestiones y criticará todo lo malo, ahora "con más libertad" que cuando estaba en la coalición de Gobierno.