El presidente Ricardo Martinelli sancionó y promulgó ayer en la Gaceta Oficial, el decreto que designa a los nuevos magistrados de la Corte Suprema, José Abel Almengor y Alejandro Moncada y solicitó a la Asamblea Nacional su ratificación en el actual periodo de sesiones extraordinarias.
Mientras que su vicepresidente, Juan Carlos Varela, expresó que “hubiese preferido un listado más amplio" de aspirantes a magistrados de la Corte para “una mejor alternativa".
“Me hubiese gustado que muchos abogados prominentes de este país con carreras probadas y de su vida personal, hubiesen participado para fortalecer el sistema judicial, pero no lo hicieron y prefirieron criticar", dijo.
En tanto, la gobernadora de Panamá, Mayín Correa, enfatizó que Moncada "no se merece semejante galardón".
Agregó que Moncada “participó como funcionario en tiempos de la dictadura militar, cuando cerraron medios de comunicación”.
Repudio.
Organizaciones de la sociedad civil solicitarán un cambio constitucional en el método para la elección de los magistrados, con el fin de establecer normas que impidan que la política tenga injerencia en el proceso de designación.
Angélica Maytín, de Transparencia Internacional, expresó que un país que se precie de ser democrático, no puede seguir eligiendo a los magistrados sobre la base de sus relaciones políticas, sin tomar en cuenta ejecutoria ni méritos profesionales.
Maytín, después de una reunión con representantes de organizaciones de la sociedad civil, manifestó que los abogados que presentaron su documentación, se "sienten burlados" por la “nefasta” decisión de Martinelli.
Lágrimas.
Con los ojos cargados de lágrimas y la voz quebrada, Almengor dijo que "nunca he recibido una coima" y que hay quienes reconocen que "he dado la vida por la administración de justicia".
Aseguró que ganó enemigos por la labor que ejerció en el Ministerio Público, ya que no satisfizo "las pretensiones" de algunas personas.
Mientras que Moncada reconoció que en enero de este año envió una nota de renuncia al PRD para apoyar a Martinelli. Prometió que "corregirá la corrupción que se vive hoy en día" en la Corte, por lo que "nadie se va a arrepentir" de su designación.