El discurso del presidente Ricardo Martinelli se basó en tres puntos fundamentales: bajar el costo de los alimentos, calles más seguras y blindar la economía para enfrentar la crisis económica mundial. Todo en un gobierno que definió como simple, eficiente y “sin finezas”.
El discurso se distinguió por la reiteración de sus promesas de campañas y por la advertencia de que los “cambios no pueden esperar más”.
Martinelli dejó claro que llevará su método de trabajo del sector privado adonde “nunca se ha visto”, en el Gobierno. “Vamos a desburocratizar el Estado”... y el que va a trabajar para mí, “más vale que aprenda esta palabra”, sentenció.
Prometió que su Gobierno será más ágil, transparente y eficiente, sin protocolo. “Ni Juan Carlos ni yo aceptamos este trabajo para quedarnos sentados detrás de un escritorio”, expresó.
También definió cuál será su postura en una región en donde la corriente izquierdista ha ganado terreno en los últimos años. “Haré todo lo que esté a mi alcance para avanzar los ideales de una economía libre, desafiando el péndulo ideológico de Latinoamérica”.
La instalación del Gobierno de Martinelli fue atípica con relación de las otras; no hubo consignas, banderas políticas ni pancartas. Se impuso la sobriedad.
Tanto en el Centro de Convenciones ATLAPA, que estuvo totalmente lleno, como en la Presidencia de la República, los procedimientos protocolares se cumplieron sin contratiempos, sólo bajo una pertinaz lluvia.
El Presidente utilizó por primera vez un “telepronter” para pronunciar su discurso y en ocasiones pareció perder el seguimiento de la lectura.
Calles seguras.La seguridad ocupó una parte importante de su discurso. “Todos los que viven en Panamá y los que nos visitan, merecen un país seguro”, reconoció.
Aseguró que protegerá el derecho de los ciudadanos a caminar por calles seguras y sostuvo que esa es una de las prioridades de cualquier gobierno. “Esta responsabilidad la vamos a cumplir”.
“A los menores los juzgaremos como adultos” y haremos de nuestras cárceles centros de rehabilitación y “no universidades del crimen”.
Aseguró a los que quieran invertir en Panamá que hará de este país, el mejor lugar de Latinoamérica para invertir.
Guerra al crimen.En el marco internacional, Martinelli planteó una sociedad “activa” con México y Colombia para combatir los “narcoterroristas que han traído crimen, luto y desesperación a nuestra población inocente”.
Abogó por completar los Tratados de Libre Comercio con los Estados Unidos y otros países del mundo.
“Panamá tiene que mantenerse como líder de libertad y justicia, no sólo aquí en nuestra casa, sino en nuestra región y en nuestro continente”, apuntó el mandatario.
Sin partidismo.Martinelli señaló que junto a Varela incursionó en la política para cambiar la manera de hacer las cosas.
A diferencia de otros discursos, el también empresario no se dedicó a criticar las acciones del pasado gobierno; al contrario, agradeció a Martín Torrijos y a la ex primera dama, Vivian Fernández de Torrijos, por “su servicio al país”.
La única referencia que hizo Martinelli a la administración de Martín Torrijos, es que no “va a tener los recursos que tuvo éste”.
“El Gobierno no tiene que ser partidista. Vamos a gobernar con los mejores, no importa de dónde venga su afiliación política”, reiteró Martinelli como lo hizo durante la campaña electoral.
“Estamos unidos para algo más importante que un partido político. Estamos unidos por nuestro país. Y así, poniendo los intereses del pueblo primero, vamos a gobernar”, recalcó. Definió que su período culminará en cinco años, con lo cual descartó por anticipado una posible reelección.
“Lo que empezamos aquí hoy no cambiará, ni en cinco ni en cien años”, vaticinó, al referirse a los cambios que impulsará su administración.
Prometió que las dificultades no serán obstáculos para el Gobierno que se inicia. “No nos van a detener. Por el contrario, vamos a demostrar nuestra determinación”.
A la clase media tan golpeada por los impuestos también le llegaron promesas de “crecer y ganar más dinero”.
La recesión mundial no desmotivó a Martinelli. “Vamos a superar esta tormenta económica”, aseguró, al tiempo que dijo que las economías del mundo y de Panamá están a prueba. “Las dificultades no nos van a detener”.
La única promesa que Martinelli señaló que tal vez no cumplirá es la de bajar de peso, aunque reiteró en varias ocasiones que lo intentará.