Las sirenas de emergencia que se escuchaban este miércoles en la ciudad de Colón anunciaban que algo trágico ocurría, pero la inmensa columna de humo negro que salía de la calle 10 y 11 Herrera avisó que era un incendio.
Algunos de los inquilinos que residen en el caserón condenado 11,140 de la calle 11 Herrera se encontraban allí, otros estaban trabajando y un grupo en el baño y preparándose para salir.
Fueron unas 20 familias que lo perdieron todo, al consumir las llamas en su totalidad lo que con mucho sacrificio pudieron comprar.
Los moradores en medio de los nervios no sabían qué hacer para salvar sus pertenencias y se movilizaban de un lugar a otro buscando a sus hijos y familiares.
Felipe Fung, jefe del Cuerpo de Bomberos de Colón, dijo que los hidrantes en el área cercana no tenían ni siquiera la presión para alcanzar las llamas, y se las tuvieron que ver para controlar ese incendio.
Informó que dos unidades de los bomberos tuvieron que salir de un área donde hubo una explosión, pero por suerte no hubo heridos.
Cándido Pacheco, director Regional del Ministerio de Vivienda, señaló que no podían mentir, porque no contaban con espacios para estas familias, pero solicitó que al momento que se les brinde la ayuda, no aparezcan personas que no vivían en ese edificio.
Su administración, sin embargo, no es sencilla.
El medicamento debe inyectarse directamente en el fluido que rodea a la médula espinal, por medio de una pequeña bomba que se implanta en el paciente.
Según los científicos, es posible que los caracoles Conus produzcan otras sustancias medicinales, de manera que el equipo está buscando toxinas en otras especies de este caracol.
Su intención es ver si pueden aislar otros compuestos para tratar enfermedades como la de Alzheimer, la de Parkinson o la epilepsia.
Para los expertos estos animales son "un sueño farmacéutico" pues podrían tener unos 75.000 componentes potencialmente útiles para los humanos.
El problema es que estas raras criaturas están amenazadas ya que sus hermosas conchas las hacen muy preciadas para los coleccionistas, así que cualquier cosa que busque la ciencia dentro de estos moluscos tendrá que hacerse de manera sostenible.