Las autoridades calculan en más de 600 las viviendas dañadas y en 2,298 las personas que resultaron afectadas por el terremoto de 6 grados en la escala de Richter que sacudió el distrito de Barú en la madrugada de la Navidad.
Entre las casas afectadas hay 316 con rajaduras, 140 con estructuras inestables, 45 con desplomes y cuatro con inestabilidad de suelo, entre otras.
El fluido eléctrico, las telecomunicaciones y el suministro de agua potable está trabajando normalmente y se espera que hoy inicie la reparación de las casas afectadas y el puente sobre el río Mar, que permanece cerrado.
También serán evaluados algunos colegios del área por ingenieros de infraestructura. Las réplicas de este terremoto no terminan y el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá registró a las 5:18 a.m. de ayer una con intensidad de 3.8 grados, que se suma a las cerca de 300 que se han registrado.
Este terremoto cobró dos vidas en Puerto Armuelles y dejó cuantiosos daños materiales. Según Arturo Alvarado, director del Sistema Nacional de Protección Civil, el Instituto de Geociencias le confirmó que estas réplicas comenzaron a disminuir.
No obstante, una gran cantidad de personas se mantiene durmiendo fuera de sus casas, ya que sus viviendas no les garantizan seguridad para mantenerse dentro.
Alvarado confirmó que hoy continuarán en la tercera etapa de ayuda a las personas afectadas, que consiste en la reconstrucción de las viviendas que colapsaron.
Mientras que congregaciones evangélicas han tenido que celebrar sus cultos fuera de los templos, porque las estructuras de las mismas son peligrosas.
No obstante, la BNFL tiene un fondo para indemnizar a cualquier persona que resulte afectada por un accidente relacionado con esta carga, la cual sería tramitada en base a lo que establece la Convención de Viena sobre este particular.
A bordo de los barcos de la PNTL hay una sala de salud que monitorea diariamente los porcentajes de radiación existentes en el aire de la nave y el personal, y de acuerdo con la empresa, nunca se han registrado casos de intoxicación de la tripulación.
La empresa sostiene que el Ministerio de Transporte del Reino Unido audita sus barcos y los resultados de estas gestiones son públicas, incluso para los ambientalistas.