Aproximadamente 90 denuncias mensuales por la indebida utilización de los bienes y fondos públicos recibe la Contraloría mensualmente, a través de la línea caliente 800-8888 del programa de Denuncia Ciudadana.
El programa tiene como propósito conferir al ciudadano un rol fiscalizador activo sobre la función pública y motivar a la ciudadanía para que luche contra la corrupción.
Este servicio data de 1995 y acepta quejas las 24 horas del día permitiendo a cualquier persona, incluyendo a funcionarios, hacer sus respectivas denuncias.
Entre las quejas más frecuentes están el incumplimiento de las jornadas de trabajo de algunos funcionarios ; la determinación de apropiaciones indebidas de recursos y bienes del Estado, así como reportes de casos que produjeron lesiones patrimoniales.
Se informó que todas las denuncias fueron puestas a órdenes de las autoridades competentes.
No obstante, el Consejo Nacional de Transparencia, que dirige Alma Montenegro de Fletcher, también tiene proyectado crear una línea caliente para recibir denuncias y quejas similar a la que realiza la Contraloría.
Según Gisela Chiari, asesora legal del Consejo, el proyecto es considerado como un puente para que la ciudadanía participe ampliamente y según explicó, los denunciantes no tienen que probar su relato, el cual puede ser vía telefónica al 314-0448.
Contrario a la Contraloría, el Consejo no exige tantas formalidades porque puede interpretarse como un paso burocrático que puede obstaculizar que se agilicen las denuncias.
Soy bastante calmada, pero por supuesto hay veces que grito. Todos lo hacemos. Muchas veces lo hago cuando hacen algo serio y otras veces cuando no lo es tanto.
Me pasó algo muy corto con mi hijo mayor, donde lo perdí de vista. Sabía que estaba delante de mí, en algún lado, pero lo perdí entre la gente. Lo encontré enseguida, pero estaba bastante lejos, había demasiadas personas en el medio y no podía llegar a él. Y cuando lo vi, estaba llorando "Mami, mami". Tenía dos o tres añitos, cuando pasó.
La mitad de las veces, si no lo veo, el primer pensamiento que se me cruza es que está jugando con algún juguete y no quiere venir cuando lo llamo por su nombre. Pero nunca pienso en lo peor.
A esta altura mis hijos ya saben que soy actriz, que la gente me reconoce en la calle y respetan mi trabajo. Al menos mi hijo más grande, Charly, lo entiende ahora.
Yo trato de darles el estilo de vida más saludable que está a mi alcance. Pero hay cierto tipo de cosas en las que no siempre puedo protegerlos.
No muy seguido. A veces vienen a la hora de comer, pero yo no los llevo, porque distraen demasiado la atención. Me preocupo si tienen lo suficiente para comer, si molestan, si se aburren. Por eso, no puedo.
¿Su hijo menor Kit tiene casi la edad que tenía usted cuando empezó a trabajar?
Sí, es un poquito mayor. Es gracioso cuando le digo "Yo tenía tu edad cuando hice esta película".
No, no lo creo.
Si ellos quieren y les parece algo importante, los voy a apoyar, pero me gustaría que desarrollen su propio futuro. Jamás me involucraría en su vida profesional.
Sí, no haría lo mismo con ellos. Y te digo que tuve una relación excelente con mi madre. Todavía la tengo. Pero también he visto otras familias donde no funcionó para nada bien. Nosotras pasamos por una transición bastante dura con mamá. Es importante que el padre ocupe un lugar seguro donde un hijo pueda recurrir en vez de ocuparse de la profesión, afrontando cuestionamientos sobre sus motivos, si lo hace porque necesitan algo o quiere algo a cambio. Creo que es mucho mejor, sentarse a un lado para poder decir "Eso es maravilloso", apoyando, en vez de involucrarse en la vida profesional.