Unos tres mil artefactos químicos no detonados se encuentran en territorio panameño, advirtió el investigador Ricardo Bermúdez, quien recomendó a las autoridades elevar ante foros internacionales la responsabilidad de Estados Unidos en la limpieza de estas áreas contaminadas.
"Unos 30 mil aparatos químicos fueron lanzados en la isla de San José, en el Archipiélago de Las Perlas durante 1947, o sea que deben existir más de tres mil proyectiles con armas químicas no detonadas en esa isla y sus aguas aledañas", declaró Bermúdez.
Consideró que Panamá tiene el absoluto derecho de exigir a Estados Unidos la descontaminación de estas áreas, al señalar que sí existe la tecnología para hacer este tipo de limpieza, lo único que es muy costosa.
Explicó que desde 1914, Estados Unidos consideró la utilización de armamento químico como "medio adecuado" para defender el Canal de Panamá con armas no convencionales, de forma tal que en 1923, se autorizó el uso de "pertrechos tóxicos".
Ya para 1930, el Ejército estadounidense acantonado en las riberas de la vía interoceánica contaba con una compañía de armas químicas integrada por unos 80 soldados entrenados para este tipo de actividad militar, indicó.
Añadió que para 1940, ya había en Panamá 100 toneladas de gas mostaza y compuestos de fósforo utilizados en prácticas militares.
"Las armas químicas tienen efecto cancerígeno, además en el país se usó el agente naranja utilizado por Estados Unidos en la guerra de Vietnam", subrayó.
En su opinión, la no limpieza de las áreas contaminadas por armas químicas "imposibilita" el uso de estos territorios para el ecoturismo, como el que se realiza en Costa Rica.
Bermúdez dijo que entre las instalaciones militares estadounidenses en Panamá donde se guardaron pertrechos químicos están: Randolph, Sherman, Gulick, Davis, France Field, Coco Solo, Punta Paitilla, Río Hato (Isla Iguana y San José), Cerro Tigre, Clayton, Chivo-Chivo, Howard, Paraíso, Curundú, los polígonos de tiro de Balboa, Piña y Nuevo Emperador.
Agregó que en Cerro Tigre, durante 1941, se almacenó gran cantidad de armamento químico, mientras que en Fuerte Clayton se efectuaron pruebas con gas mostaza.
"En los polígonos de Balboa y Nuevo Emperador se realizaron prácticas con el gas VX (nervioso)", sostuvo Bermúdez.
Explicó que los agentes nerviosos "son los más letales", de tal forma que el Sarín y el VX, con solamente 10 miligramos por metro cúbico puede matar a una persona en tan sólo 10 segundos.
Sobre el gas mostaza, Bermúdez informó que es el más antiguo, causa laceraciones en el cuerpo, así como ceguera, y si tiene contacto con el agua salada (marina), se transforma en una sustancia gelatinosa que si es tocada produce serias quemaduras con desprendimiento de la piel.
Otros agentes tóxicos utilizados en Panamá han sido Cianuro de Hidrógeno, Phosegene y Cloruros, "todos los cuales fueron probados y almacenados en instalaciones militares establecidas en suelo panameño", señaló Bermúdez.
Advirtió que así como se detectó el virus Hanta en el país, "iremos descubriendo que las contaminaciones de ciertos productos químicos militares, son los causantes de ciertas formas de cáncer y otras dolencias entre los panameños".
Bermúdez recomendó al gobierno que eleve la causa de la limpieza de las áreas contaminadas ante los foros internacionales, con la misma intensidad que se hizo para lograr la firma de los Tratados Torrijos-Carter, en 1977.
"Hay que internacionalizar este problema", dijo Bermúdez, al indicar que 169 países, incluyendo Estados Unidos y Panamá, se han adherido a la Convención de Armamentos Químicos firmado por las naciones en París, en 1993.