Nación

Más de un millón de panameños obesos

Es una guerra larga y dura por los intereses económicos detrás de los productos de consumo.


QUE DE cada dos panameños, uno esté por encima de su peso ideal, evidentemente se ha convertido en una preocupación de salud pública.
Y es que del sobrepeso a la obesidad sólo hay un trecho angosto que no mide consecuencias, ni mucho menos los daños que es capaz de crear. Las personas no están tomándole la debida atención que requiere esta enfermedad.
Según estadísticas de la Encuesta de Niveles de Vida, hecha en el 2003 y revelada en el 2006, aproximadamente un 39% de la población padece de obesidad (poco más de un millón de personas), ocupando las mujeres el mayor índice, con un 21%.
El resto es 10% los niños, seguido del 8% de los hombres.
Lo preocupante es que las personas que tienen problemas de obesidad no sólo están expuestos a este padecimiento. Pueden contraer otras enfermedades, que según estudios de los especialistas, están relacionadas a este mal, como por ejemplo hipertensión, diabetes, o el cáncer.
Para Flavia Fontes, del Ministerio de Salud (MINSA), las cifras son preocupantes, pues es un aumento importante y a la vez exagerado, ya que las cifras triplican lo que se tenía hace 20 años.
Considera que se trata de un problema mundial que está siendo ventilado. Por ejemplo en Brasil, la población de menor recurso tiene cada vez más obesidad. Se trata de un fenómeno de pobreza mezclado con mala alimentación y la falta de actividad física.
La mala nutrición está asociada también con la obesidad. La tendencia de que una persona escoja entre un producto y otro, siempre se va a ir por el que mejor sabor tenga, y esto muchas veces se traduce no en el más saludable, sino en el perjudicial para el organismo.
Fontes explicó que la persuasión de la comida chatarra es muy poderosa, e incluso lleva al individuo hacer cosas que en realidad no quiere.
Para Frontes, el agrandado de los combos debe ser regulado, las personas se sienten bobas porque están perdiendo, pero lo único que pierden al "no agrandar los tríos es azúcar y grasas, más no valor alimenticio".
Si una persona va un restaurante y hay oferta de dos por el precio de uno, adquiere más problemas, porque termina comiéndose dos productos cuando en realidad sólo quería uno.
Según la especialista igual sugestión pasa con los niños. Los infantes pueden estar sentados cuatro horas al frente de un televisor, observando publicidad relacionada con comida chatarra.
El ministerio de Educación (MEDUCA) tiene reglamentada la venta en los kioscos; sin embargo, como no se trata de una ley punitiva, no se le ve eficacia.
"Más de la mitad de las tiendas escolares vende productos de mala calidad a nuestros estudiantes, y todavía no se ha podido hacer una conciencia de las escuelas, padres de familia, directores de las escuelas y los comerciantes de la propagación de los productos poco nutritivos".
Jorge Yanguez, explicó que en relación con los kioscos hay algunas normas establecidas en cuanto a cómo se hacen las concesiones. Éstas van a un acto público en todas las escuelas, se le dan las especificaciones y compromisos referentes a la oferta de alimentos a la venta.
Hay una lista de productos recomendada por el MEDUCA y que se deben incorporar cuando se hace la licitación. Se le pide que ofrezcan productos nutritivos, bajos en grasas, y naturales, en caso particular de los refrescos.
Hay que hacer un trabajo de educación primero con los niños, para lograr que consuman alimentos más saludables. Puso como ejemplo la iniciativa de otros países, que sacaron las sodas del consumo de los escolares.
La batalla es difícil, porque se trata de un proceso que va poco a poco, afirmó.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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