Nación

Más panameños vagan sin sentido en las calles

La situación es un problema de salud pública que va en aumento.


El consumo de drogas como el alcohol, la cocaína y la marihuana están llevando a más panameños a sufrir episodios sicóticos agudos, una enfermedad que conlleva, entre otros aspectos, a vagar sin sentido por las calles y a dormir a la intemperie.
Diariamente pueden encontrarse a ciudadanos descuidados y desaseados durmiendo en parques históricos, afuera de las iglesias y en los predios de los museos importantes de la ciudad, debido al consumo de estas sustancias.
Zonas como Calidonia, San Felipe, El Chorrillo y Santa Ana figuran como los áreas donde mayormente se ve esto, especialmente, en actividades como buscando alimento en los basureros, hablando sólo o pernoctando en callejones y en edificios abandonados.
El doctor Aris Ramos, siquiatra y adiccionista, advierte que el consumo prolongado de alcohol (la sustancia legal de más consumo), existe el riesgo potencial de que el bebedor desarrolle un episodio sicótico agudo, en el cual el individuo tiene alucinaciones de tipo visual muy terroríficas y una ansiedad extrema.
"Hay que partir de que la dependencia a estas sustancias se constituye en un problema social que se relaciona a varios factores, entre ellos: los de tipo de personalidad, pobreza hasta de niveles socioculturales que permite que se mantenga el uso de drogas. Por estas razones, los dependientes deben verse como seres humanos que no han tenido la oportunidad de salir adelante", sostiene el médico.
A juicio del galeno, los graves problemas por los que atraviesa el país, como el aumento de la gasolina, el alza de la canasta básica, el alto costo de la luz y de la vida en general, son algunos de los factores de la larga lista que ha provocado este tipo de adicciones, en la cual, en muchos casos, es muy difícil de abandonar.
"El hecho de consumir cualquier tipo de drogas conlleva a sufrir trastornos que implica daños cerebrales neurotóxicos, donde hay riesgos de que el tratamiento sea ya irreversible, en el cual ya no se puede hacer nada", dice Ramos.
Por ser Panamá un país con altos niveles de pobreza y escaso desarrollo económico, siempre hay la tendencia de que estas vicisitudes se sigan produciendo, a pesar de que las autoridades encaminen sus esfuerzos para contrarrestar el consumo de drogas y busque recuperar al adicto mediante programas de rehabilitación.
Otro aspecto esta relacionado a los antivalores que se instituyen, como es el caso de que se es más "hombre" cuando se bebe más o se inicia en drogas más fuertes (como la cocaína o el crak), el cual da como resultado una situación de farmacodependencia que trastorna todo el entorno intrafamiliar o laboral, según sea el estadio del individuo.
Una situación lamentable. Así entendemos que la edad para el consumo de drogas (para nuestro país) se ubica entre los 12 y 13 años; estableciendo una diferencia donde, anteriormente, las estadísticas marcaban edades de 14 a 15 años.
"Nosotros sabemos que se debe trabajar más con la población de riesgo que son los adolescentes. Y esto nos lleva a que hay que considerar temas como la presión de grupo, toma de decisiones y de autoestima del mismo, de modo que esto sean factores protectores para evitar caer en las adicciones", opina el siquiatra.
También hay que considerar que el hombre no aceptar rápidamente que tiene un problema de drogas, a diferencia de la mujer, la cual sí reconoce que posee un problema de adicción, de acuerdo a la experiencia que ha tenido el médico en los programas de recuperación.
El no reconocimiento de un problema de adicción interrumpe el proceso para la atención temprana del mismo. Por lo general, cuando el individuo se encuentra en estadios avanzados, es cuando hay cuadros de violencia y especies de esquizofrenia asociadas.
Sin embargo, lo más ideal para el médico sería encontrar una solución a los problemas que ocasiona el epicentro de las adicciones, y el mismo se encuentra en mejorar las condiciones para que menos panameños caigan en manos de las adicciones.
Pero cada día se registra una alta tasa de fecundidad, divorcios, delincuencia, violencia intrafamiliar, consumo de tabaco y de alcohol, que crean las condiciones para que el problema siga radicado dentro de las entrañas de sociedad panameña.
Los factores demográficos como la alta proporción de los adolescentes, de adultos jóvenes y una buena tasa de crecimiento, entre otros aspectos, condicionan el riesgo de caer en adicciones de drogas legales e ilegales.
Factores como la deserción escolar, la disponibilidad a las drogas y factores geográficos, como la frontera con Colombia, aumentan los riesgos para que ésta se produsca en el grueso de la población.


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206712
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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