La administración saliente de la Universidad de Panamá (UP) estaría impulsando el nombramiento masivo de “profesores eméritos”.
Esta figura permite a un docente que supere los 75 años, continuar en el sistema, con menos carga académica o concentrado en investigaciones, y devengando un emolumento “acordado con el rector”.
El paquete que se prepara incluiría al propio rector Gustavo García de Paredes, y a un grupo de catedráticos de confianza.
El profesor Juan Jované lamentó que detrás de todo haya “mano política”.
A su juicio, un profesor emérito es beneficioso para la UP “si se escoge por méritos y con transparencia”, porque sigue aportando experiencia.
Se habla de un centenar de profesores que estarían aspirando a ser considerados para este beneficio, lo que representaría $10 millones anuales.
El rector electo, Eduardo Flores, explicó que el estatuto no permite más de 50 profesores eméritos.
Volvió a solicitar a las autoridades que “procuren no hacer movimientos que comprometan el presupuesto de la Universidad de Panamá.