Evadir el pago de la pensión alimenticia de sus tres hijos, fue lo que llevó a César Arcia, de 33 años y a su amante Luisa Marquínez de Macre, de 32, a asesinar a Carmen Elizabeth Carrión, de 26 años, según sus propias declaraciones.
La captura de la pareja, se dio gracias a una misión conjunta entre unidades de la DIIP y miembros de la Policía Técnica Judicial de La Chorrera, calificada por el inspector Ignacio Taylor, como "una de las mejores" realizadas hasta el momento entre ambas instituciones.
Fueron los antecedentes de maltrato y violencia doméstica que existían entre Carrión y Arcia y la amante de este, quienes en varias ocasiones habían ido a la casa de la occisa para agredirla, lo que dio con los asesinos.
Una de las pistas que dio con los culpables del crimen fueron las hebras de cabello que hallaron en la mano de Carrión. Marquínes fue la primera en confesar el homicidio.