Nación

Matan a hombre de 17 de machetazos en Felipillo

El crimen fue cometido frente a dos menores de edad, hijos del victimario, según afirmaron testigos del trágico hecho.


Un brutal hecho perturbó la tranquilidad de Altos del Llano en Felipillo, cuando un morador, cegado por los celos, asesinó de al menos 17 machetazos a Teodoro Vidal Pinto Atencio, de 24 años, porque pensó que era el amante de su esposa.

A las 9:30 p.m., del pasado domingo, Pinto, acostado en su cama, hablaba por teléfono celular con su tío Paulo Atencio, cuando llegó su vecina apodada Villa Montenegro, acompañada de su hija de 13 años y otro pequeño de 10.

El hecho no le despertó preocupación, pues era frecuentemente visitado por Villa, desde hace más de un año y medio; sin embargo, cambió de actitud cuando vio llegar a Domitilio Montenegro, esposo de Villa, armado con un machete y dos cuchillos, según afirmaron testigos del hecho.

 

Poco pudo hacer Pinto para defenderse de aquel frenético hombre que se abalanzó sobre él, y le propinó las primeras heridas en su anatomía.

Mientras esto ocurría, Villa sólo miraba la escena como si fuera un episodio de una película de terror, sin intervenir, ni pedir ayuda, aseguraron.

Pinto, mal herido, con dificultad se puso de pie para tratar de defenderse de su verdugo, pero fue inútil, cayó al piso de la casa No. 60, donde residía desde hace tres años, junto a su hermano José Pinto Atencio.

 

Ante la algarabía del enfrentamiento, José, de 21 años, quien se estaba duchando, salió de prisa del baño de la casa, tomó una muleta, y golpeó a Montenegro para ayudar a su hermano.

Pero la furia de Montenegro fue más potente, así como el arma que portaba, por lo que José no pudo hacer mucho para salvar a su pariente.

Ya desvalido, Teodoro Pinto se retorcía sobre el suelo ensangrentado, mientras el fluido escarlata brotaba a velocidad de su endeble cuerpo, quitándole el aliento.

 

Montenegro lo veía, pero no se detuvo hasta percatarse de que Pinto ya no sobreviviría al bárbaro ataque.

Todo ocurrió ante la mirada de Villa, de José y de los dos menores hijos de Montenegro.

Dolor.
A las 9:30 p.m., mientras Teodoro Pinto era asesinado, su madre Florentina no lograba dormirse en su casa ubicada en El Macho de Ponuga, en la provincia de Veraguas. Extrañamente sentía una zozobra inexplicable, dijo.

 

Cinco horas después recibió la visita de un pariente que le informó que viajarían a la capital, pero no le explicó por qué.

Florentina preocupada ignoraba lo que le había ocurrido a su hijo. Fue al llegar a la Terminal de Transporte de Albrook, cuando se enteró de lo ocurrido, al preguntarle un amigo ¿es verdad lo de Vidalito?, así supe que había muerto, contó.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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