La Fiscalía Tercera Superior reconstruyó ayer el asesinato de Maribel Batista, perpetrado por su hija Jéssica Mendoza, y durante la diligencia se estableció que el arma homicida fue comprada la noche anterior y que la matricida utilizó guantes para no dejar huellas, lo que apunta a un posible planeamiento.
El fiscal tercero superior, Rolando Rodríguez, dijo que durante la diligencia la joven Mendoza aceptó haber comprado la noche anterior el punzón con que ultimó a su madre y que utilizó guantes durante la comisión del homicidio.
Señaló que el punzón fue adquirido en un supermercado de la localidad, e incluso existe un vídeo tomado por la cámara de seguridad del establecimiento en donde se le observa al momento de efectuar el pago en una de las cajas.
Rodríguez indicó que la sindicada aceptó haber elaborado una coartada sobre la existencia de un falso robo y que los hechos ocurridos se dieron entre ellas dos y que no hubo la participación de una tercera persona.
El funcionario de instrucción aseguró que la sindicada brindó un relato coherente de los hechos, está ubicada en el tiempo y espacio. Agregó que a su juicio Mendoza mantuvo una actitud normal durante la diligencia judicial practicada ayer.
Aseguró que la mantendrán recluida en la Sala 31 del Hospital Santo Tomás hasta que los médicos psiquiatras determinen con exactitud su condición mental y tendrá acceso a tratamiento especializado en todo momento.
Dijo que la investigación se ha extendido a los familiares, amigos, compañeros de trabajo y vecinos de Mendoza para determinar cuál era la relación que llevaba con su madre y poder determinar las circunstancias que rodearon el crimen.
No obstante, trascendió que la relación entre ambas era tirante, ya que Maribel Batista era maníaco-depresiva y que se encontraba bajo tratamiento médico, aunque Jéssica ha expresado sentimientos de arrepentimiento por haber matado a su madre