Hasta tanto no se cuente con un nuevo medicamento que sea efectivo contra la malaria, es necesario adoptar medidas en las áreas que presentan mayor riesgo en el país, recomendó Nicanor Obaldía III, especialista que dirige en Panamá los estudios para alcanzar un fármaco para la cura de esta enfermedad.
El médico dijo a El Panamá América que en las comunidades indígenas debe utilizarse como medida preventiva mosquiteros, al igual que el uso de repelentes, mantener un control del emposamiento de las aguas en los alrededores de las casas, usar insecticidas para controlar los mosquitos y la transmisión básicamente.
En Panamá, la incidencia de casos de malaria ha venido incrementándose en los últimos años fundamentalmente por la resistencia que vienen adquiriendo tanto los mosquitos como la misma enfermedad a los medicamentos que tradicionalmente se han utilizado.
La resistencia a las drogas antimaláricas y de los mosquitos, señala Obaldía, se conoce desde los años sesenta cuando los especialistas se dieron cuenta que era resistente al igual que a los insecticidas. A partir de ese momento se inicia la búsqueda de nuevos medicamentos para la cura de esta enfermedad.
En cuanto a las drogas antimaláricas, la cloroquima es la más utilizada en nuestro país para el tratamiento de la enfermedad y la más barata para tratarla y controlarla, manifestó.
Ante esta situación, en los próximos días se desarrollará en Panamá una conferencia donde se hablará sobre la resistencia de la enfermedad a los medicamentos, evento que contará con la asistencia de un experto mundial que expondrá sobre el genoma del mosquito y del parásito.
Obaldía III explica que se han desarrollado nuevas drogas, pero que todavía no están en el mercado, pues se encuentran en proceso experimental, esperándose que en los próximos cinco a diez años puedan ser de uso corriente.
Mientras estos nuevos medicamentos, que se encuentran en proceso de experimentación, no ingresen al mercado, en el país se continuará usando la mesioquina, empleada como tratamiento alternativo a las cepas que son resistentes y que utiliza el Ministerio de Salud en estos momentos.
Obaldía III, explicó que en Panamá existen cepas de malaria del Plasmodium vivax y Plasmodium falciparum, principalmente. La primera de ellas ocasiona fiebre, anemia y debilidad, y raramente es mortal, mientras que la falciparum es causante de la gran mayoría de muertes en el mundo, especialmente en niños de América Latina, Africa y Asia.
El Plasmodium vivax se encuentra en las áreas fronterizas de Panamá con Costa Rica y Colombia, mientras que el Plasmodium falciparum en Colombia y Darién.