Nación

Medicinas de baja calidad en la CSS

Según estadísticas de la Contraloría General de la República, la causa principal de morbilidad y mortalidad son las enfermedades cardiovasculares, pero aparentan ser menos porque se separa el infarto de la hipertensión y la diabetes, cuando todas deben estar juntas. Si se unieran las muertes por estas causas, constituirían la mayor razón de muertes.


La Caja de Seguro Social (CSS) está utilizando medicamentos genéricos de baja calidad para el tratamiento de enfermedades cardiovasculares, sin realizarles los estudios de bioequivalencia.
Se trata de medicinas que al ser adquiridas a un menor costo, no han sido probadas suficientemente, representando poca garantía para la solución de los problemas de salud de los pacientes.
Médicos de la Sociedad Cardiológica, Asociación Médica Nacional y Asociación de Médicos Odontólogos y Profesionales Afines de la Caja de Seguro Social (AMOACSS) expresaron a El Panamá América que reconocen esta situación.
Los gremios médicos informaron a este diario que próximamente conversarán con los pacientes, asegurados y beneficiarios, sobre esta situación.
Para el cardiólogo Rafael Díaz Falconet, miembro de la AMOACSS, cuando tienen que recetar medicamentos cuya calidad no ha sido probada en seres humanos, el especialista no las prescribe o las receta con recelo, y si no funciona la cambia, produciéndose pérdida de dinero.
Por su parte Mauro Zúñiga, director de la Dirección Nacional de Servicios y Prestaciones Médicas de la CSS, reconoce que éste ha sido uno de los grandes problemas que ha tenido la CSS y desde hace más de 15 años se ha venido denunciando, pues se adquieren medicamentos baratos, pero no eficaces.
Afirma que hay que revisar este tema para lo cual ya se han iniciado las gestiones, porque en ciertas situaciones lo que priva puede que no sea el costo, sino la calidad, sobre todo en un tema tan delicado como es la salud.
La Comisión de Medicamentos de la CSS legalmente constituida por decreto ejecutivo con el fin de consultar todos los estamentos respecto a qué medicinas se deben incluir en la lista oficial, basado en estudios científicos, fue disuelta por el Dr. Marciaq Altafulla, antecesor de Zúñiga.
En lo que respecta a medicamentos de cardiología, se solicitaron ajustes a los diferentes renglones con el propósito de tratar el paciente desde temprano para que no desarrolle la enfermedad cardiovascular, afirmó el doctor Díaz Falconett.
En octubre de 2001 los cardiólogos recomendaron los mejores medicamentos divididos en fármacos para la atención primaria y secundaria. En el caso de los primarios eran medicinas que evitan que el paciente enferme en un futuro, para lo cual se recomendaron productos económicos y originales.
Los de atención secundaria, usados para tratar pacientes enfermos que ya han sufrido un derrame, infarto o con un riñón dañado por diabetes o hipertensión, deben tener un precio más elevado y ser más eficaces. Todos estos requerimientos fueron sustentados y aprobados en la comisión, pero a la hora de decidir la Junta Directiva resolvió no aceptarlos.
Una vez la Junta Directiva ha aprobado los renglones se procede a evaluar si los medicamentos que proponen las casas farmacéuticas a la CSS cumplen los requisitos y especificaciones, para lo cual debe existir una comisión.
Pero como explica el Dr. Díaz Falconet, existe el inconveniente de que la CSS considera que los médicos están en la obligación de aceptar todo medicamento que haya sido aprobado o que tenga registro sanitario del Ministerio de Salud.
Considera que esto no es justo porque muchos no cumplen con los criterios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) respecto a nuestro clima. Para esta organización, en materia de medicamentos, Panamá pertenece a la zona 4, comparativa con Africa, (países calientes y húmedos) donde estos productos deben ser envasados de forma especial para que no se deterioren.
Pero en Panamá se está aceptando y dando registro sanitario a medicinas que no cumplen totalmente con este requerimiento, explicó.
Señaló que hay genéricos que vienen de diversos países y no reúnen los requisitos de nuestra zona climática.
Hay casos de casas farmacéuticas que han hecho hasta 5 estudios de medicamentos en miles de pacientes por varios años, hasta que finalmente el producto sale al mercado funcionando excelentemente; pero al llegar una copia a la CSS, no es similar, pues no se les exige como requisito para aprobarles el registro sanitario, investigaciones de bioequivalencia (prueba en vivos) que demuestren que son iguales al original.
Aunque la Ley 1 de medicamentos exige que se hagan las pruebas, éstas no se hacen, al punto de que hay genéricos que presentan los documentos del original cuando solicitan su registro, lo que es un delito sustentó.
En Panamá se están aceptando todos los genéricos que lleguen con requisitos de evaluación mínima. Esto no significa -aclaró Díaz Falconet- que no se examinen, pues se le realizan análisis y estudios in vitro y no en vivo en el Instituto Especializado de Análisis de la Universidad de Panamá (IEA) y luego de pasarlos, se consideran como iguales y entran a competir de forma desleal con el medicamento original.
En la CSS existe otra falla y es que se compra lo más barato, que al final resulta más caro, indica Díaz Falconet.
Explica que hay casos en que el médico comienza a usar una pastilla que costó la mitad de la original y no funciona según lo esperado, y se tiene que recetar el doble o duplicar la dosis.
Esta situación, además de no representar ningún ahorro, podría tener efectos secundarios en el paciente, porque está ingiriendo dosis mayores.
Cuando una medicina no actúa de acuerdo con sus especificaciones, los médicos simplemente dejan de usarla, lo que lleva a que existan renglones que se vencen en las farmacias, lo que también es pérdida, asegura Díaz Falconet.
Otro error del supuesto ahorro es que el paciente no se mejora y termina en el hospital o en los cuartos de urgencia, saliéndole más caro a la institución, las que debió tener un paciente controlado con buenos medicamentos.
Lo más preocupante para los cardiólogos es que no se están controlando los factores de riesgo que llevan a que el paciente termine con un infarto, derrame, falla cardiaca o renal, lo que implica un aumento en costos de pensión, invalidez y hospitalización, rubros que presentan déficit.
Todo ello obedece a una deficiencia de la administración, pues se está ahorrando en medicamentos que no previenen el desarrollo de estas enfermedades y el déficit de estos rubros aumenta, siendo este renglón uno de los que tiene a la CSS en crisis financiera.
El médico afirma que existe un mal control de los factores de riesgo primario, lo que preocupa a los cardiólogos, ya que al observar un paciente tratado en la CSS y uno en clínica privada, hay una gran diferencia. “Y no es que se atienda mejor a uno que a otro como se argumenta siempre, sino que simplemente se tienen diferentes recursos y unos viven más porque están mejor controlados”, enfatizó.
De acuerdo con el Dr. Díaz Falconet, la ley de medicamentos presenta fallas y vacíos, pues parece que no se hubiese consultado a los médicos, porque permite que entren medicamentos sin un control adecuado.
Pero si bien la ley de medicamentos establece que los medicamentos genéricos u originales para enfermedades críticas o graves deben pasar por el proceso de bioequivalencia, la reglamentación de mayo de 2002 en el punto 16 no incluye a las cardiovasculares como tales, lo que facilita la posibilidad de que los medicamentos de esta especialidad no sigan un control estricto.
Según el galeno, queda a criterio de la comisión provisional respectiva el incluirlos, pero no se ha hecho. Ello abre la puerta para que los laboratorios de genéricos aleguen que las normas vigentes no establecen el requisito de bioequivalencia.


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142513
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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