MEDICOM era una empresa que operaba con patrones inusuales. Nunca tuvo cuentas bancarias, tampoco tenía un contador fijo que le manejara las finanzas y "siempre" respaldó sus operaciones comerciales con la Caja de Seguro Social (CSS), a través de la venta de facturas a financieras.
Esta peculiar forma de operar fue revelada por su presidente, Ángel De La Cruz, durante la indagatoria que rindió el 22 de noviembre de 2006 ante el fiscal superior especial, Dimas Guevara.
A pesar de que ganó licitaciones por B/.309,867.23 con el Seguro, entre los años 2001 y principios del 2006, De La Cruz declaró que él y MEDICOM no tenían cuentas en ningún banco que respaldaran su actividad comercial.
Dijo que obtenía dinero fresco sólo a través de contratos de factoring con las financieras Davivienda, Finacredit, Govimar e inversiones Globo. "Nuestro respaldo económico siempre estuvo dirigido a hipotecar nuestros contratos, que eso en buen panameño es hacer factoring o pre-factoring", explicó.
De La Cruz está preso desde noviembre pasado, por la muerte de más de 100 personas y la afectación de otras 500 envenenadas con medicinas que fueron preparadas con el tóxico dietileneglicol, vendido por MEDICOM.
Aseveró que se está devaluando la participación de la población económicamente activa, porque la economía crece a 8, 1% y el empleo a 1, 7%.