E specialistas de educación sostienen que el medio familiar es la base principal del alumno, pues es ahí donde se le impulsa al logro de buenas notas y, en otros casos, se le ayuda a bajar el nivel de fracasos escolares.
Coincidieron que en la familia es donde se dan las primeras enseñanzas de actitudes, valores y hábitos de trabajo, que son tres elementos que definen al buen estudiante.
Sobre el particular, Mariano Gasteazoro, director Nacional de Servicios Sico-Educativos del Ministerio de Educación, sostiene que los fracasos escolares se deben tanto a factores propios del individuo como a causas externas y el medio social en que éste vive.
Explica que en los factores propios del individuo, las notas deficientes se deben a un nivel de inteligencia o intelectual inadecuado, por lo que en este caso la motivación debe ser alta.
Sostiene que los valores que se promueven en el medio social, sobre todo en el seno familiar, son cruciales para el estudiante.
Para Gasteazoro, las condiciones socioeconómicas son otro de los aspectos importantes que condicionan las notas. Explicó que no es que los fracasos se presentan más en las familias pobres, pero entre ellas son una variable importante.
Indica que la pobreza es un factor que tiende a influir en el bajo índice académico, ya que las familias se concentran en medios donde no llegan con facilidad los servicios de educación.
Sugiere que los alumnos deben poner en práctica la organización de su material de estudio, saber reconocer el área que le es más complicada y emplear bien el tiempo.
El especialista también considera que el docente tiene gran influencia en los estudios del alumno, y si no tiene la habilidad y capacidad para integrarlo al sistema escolar, no podrá facilitar el aprendizaje.
La cantidad de estudiantes es un elemento que influye en la calidad del tiempo que un docente le dedica al grupo, pues cuando la matrícula es superior a 30 jóvenes, se complica la tarea, agregó el especialista.
Acepta que esta realidad afecta el rendimiento del educador y se registra en muchas escuelas, pero a su juicio las necesidades crean las destrezas aunque esta situación no sea lo ideal.
Sobre este tema, la educadora María Elena de Mayorga señala la alimentación como un factor que influye en el bajo índice académico, y agrega que en no pocos casos los padres de familia han eludido la responsabilidad de orientar y ayudar a sus hijos en casa.
Con relación al deber de los padres, dice que la ayuda en los hogares es un punto primordial para que el acudido sienta la necesidad de superación.
Mayorga sostiene que la preocupación por llevar el sustento a su casa y, el medio social en que convive el adulto, propician la falta de paciencia que le deben tener a sus hijos y por ello desatienden su obligación.
Señala que el bajo nivel escolar en ocasiones se debe al educador, porque él debe tener interés en querer enseñar y, muchos no tienen la vocación.
El docente debe ayudar más al alumno de bajo índice académico, sin descuidar a los demás, manifestó.
Otras de las recomendaciones que dio es que las pruebas deben ser más prácticas y no medir memoria, sino aplicaciones.
En base a su experiencia, la educadora aconseja a los estudiantes que se ubiquen en un lugar tranquilo y lejos del ruido al momento de estudiar. Sin embargo, sostiene que en muchos hogares no existe el ambiente propicio para repasar los conocimientos.
Sugiere que se debe crear un horario para los estudios, destacando que no existe una determinada hora para aprender. Cada alumno escoge el momento adecuado, basándose en su horario de clases. Lo importante es el método que se usa para estudiar, acotó la educadora.
Mayorga recalca en tanto que si el mayor porcentaje en un salón es de fracasos, el fracasado es el docente, no el alumno, lo que requeriría de una revisión de la metodología y aptitudes para enseñar.