La Asamblea es el Primer órgano de la Democracia,
del pueblo depende que cumpla su papel
En una segunda entrega sobre la valorización de la gestión de la Asamblea que termina, ofrecemos a nuestros lectores las opiniones del Víctor Méndez Fábrega, actual legislador por el Circuito 8.8 y aspirante a la reelección. Méndez Fábrega se encuentra entre el grupo de legisladores que más proyectos ha presentado durante este período y es poseedor del mejor récord de asistencia. A continuación sus opiniones.
_El Panamá América : De manera general, ¿cómo califica usted la gestión de la Asamblea del período 1994-1999?
V. Méndez F.:Yo vengo por primera vez a la Asamblea en 1994. Llegué lleno de ilusión, con mucha fe en que aquí yo podría hacer muchas cosas por la colectividad: Presentar proyectos de ley que se convirtieran en instrumentos de bienestar para los demás. Esa fue mi ilusión desde el principio y traté siempre de no olvidar a quiénes me habían mandado acá ni para qué. Mi primer encontrón fue darme cuenta que solo no podía, que necesitaba los votos de la mayoría; después supe que por más que yo fundamentara con argumentos sólidos mis intervenciones tampoco lograba convencer a nadie, porque no se trataba de personas con libertad para ser convencidas sino que se trataba de personas que seguían una disciplina partidaria, órdenes del partido por el que se habían elegido. La mayoría de la Asamblea era del gobierno y era muy difícil para mí convencerlos con argumentos. A grandes rasgos, esos fueron los primeros obstáculos.
_El Panamá América : ¿Qué vino después?
V. Méndez F. : Luego me di cuenta de que, a pesar de lo anterior, muchas de las personas que integraban la Asamblea no tenían mayores conocimientos sobre los asuntos del Estado. Habían sido elegidos por ser grandes líderes comunitarios, por ser grandes terratenientes, por ser personas queridas en la comunidad... Pero no eran personas, en mi opinión, capacitadas para las cosas del Estado. Entonces me sentí muy útil porque como abogado yo había estudiado esos temas.
De forma que aunque las leyes presentadas por el gobierno fueran malas tuve la oportunidad al principio de enderezar algunas cosas y dejar clara mi participación. Yo me opuse rotundamente al paquete de leyes económicas porque sabía que causarían un impacto negativo en la mayoría de la población. Me opuse rotundamente a las reformas al Código de Trabajo -y presenté alternativas- y voté en contra de las mismas por considerarlas superfluas y sin más objetivo que complacer a los organismos internacionales de crédito.
Luego traté de presentar las mejores leyes a las que me había comprometido durante la campaña. Entre otras, bajar la edad de jubilación; una ley que autorizara que los familiares de los funcionarios públicos que fallecieran en ejercicio de sus funciones pudieran recibir el cheque de los acumulados de esos funcionarios sin tener que acudir a los tribunales, como sucedía ya en la empresa privada. Esta última se convirtió en ley de la República, fue mi primera ley.
_El Panamá América : Pero su ley más publicitada se refería al ausentismo de los legisladores ...
V. Méndez F. : Pude observar que la Asamblea registraba un ausentismo crónico, a pesar de que siempre había quórum. Somos setenta y dos legisladores y el quórum lo hacen 36. Había permanentemente entre veintisiete y veintiocho legisladores "paveados" todos los días, independientemente de que los veintisiete o veintiocho no fueran siempre los mismos. Presenté una ley para que se les aplicaran los descuentos correspondientes a quienes no asistían a cumplir con su trabajo. Por supuesto nunca pasó del primer debate, todo el mundo se burlaba de eso y por obligación tuve que presentarla todos los años porque quedaba siempre pendiente. Este último año la presenté por quinta vez y la aprobaron en primer debate, así que, ¿quién sabe?, es posible que se convierta en ley de la República en este período.
_El Panamá América : ¿Qué tan popular fue ese proyecto dentro de la Asamblea?
V. Méndez F.: Ampliamente impopular internamente pero ampliamente popular externamente. La ciudadanía lo exigía en realidad y yo actué en base a eso, acorde con lo que dije al principio: A mí me había mandado aquí una gente para que hiciera un trabajo y esa gente no era ni PRD, ni siquiera del partido que me había postulado, gente muy diversa, de criterio independiente aunque estuvieran en partidos políticos.
_El Panamá América : ¿Qué otras leyes presentó?
V. Méndez F. : Leyes de todo tipo, una ley de protección a los árboles, por ejemplo. Otro proyecto importante que presenté - inspirado en legislaciones de otros países- transformaba algunas cárceles con sujetos no peligrosos en empresas mixtas en las que con inversión privada se le diera al recluso la oportunidad de un ingreso, aunque fuera inferior al salario mínimo. Así se garantiza un ingreso a la familia del recluso, y también se reduce la posibilidad de que en su familia se produzcan más delincuentes. Esto fue ampliamente consultado y se ha quedado en proyecto. En realidad he presentado como treinta proyectos de ley, independientemente de modificaciones que yo haya podido introducir en artículos determinados del Código Judicial o en materias de justicia en general, lo que está dentro de mi línea de trabajo, y en materia social en la medida en que yo fuera capaz de aportar.
_El Panamá América : ¿Otras dificultades?
V. Méndez F. : Bueno, me di cuenta que la fama de la Asamblea no era exclusiva de esta asamblea sino que habíamos heredado toda la mala fama de las asambleas del pasado reciente. De allí que nos esforzamos por subir en términos institucionales el nivel de la Asamblea, que es el primer órgano de una Democracia.
_El Panamá América : ¿De manera general, ¿dónde ubica usted el origen de estos problemas?
V. Méndez F. : Para mí uno de los principales nudos proviene de los partidos políticos. El partido que me trajo aquí, el Movimiento Papa Egoró, sufrió, como se sabe, grandes divisiones y grandes problemas que resultaron en expulsiones y en otros hechos públicos. Creo que en el fondo -y por ello le doy gracias a El Nazareno- el que el partido se dedicara a esas peleas internas me permitió a mí como persona, como abogado, como legislador, actuar con la libertad que he actuado y actúo. De haber sido más homogéneo, el partido hubiera ejercido quizás más control, y yo hubiera sido un mudo más, como muchos que hay en los otros partidos por razones de disciplina, de que te quitan la silla, tu trabajo, si no haces lo que quiere el partido.
_El Panamá América : Pero no todos los partidos tienen en sus estatutos la revocatoria de mandato...
V. Méndez F.: No todos la tienen, el Papa Egoró tampoco la tiene, a pesar de que algunos lo mencionan. Pero lo que quiero decir es que la amenaza está allí y la posibilidad de hacerla efectiva es permanente. Yo creo que se trata realmente de un obstáculo en la democracia.
_El Panamá América: La ciudadanía ha visto que, en verdad, había muchos mudos en esta Asamblea, gente que se ha limitado a votar, pero también hemos visto a muchos hablar y luchar. ¿Usted une en esa categoría de "mudos" a oficialista y a opositores?
V. Méndez F. : Sí, porque ese comportamiento no tiene partido, es una clase de individuos que aparentemente es muy popular en su área, en su corregimiento, en su circuito; que llega aquí y que no hace lo que deben hacer los legisladores.
_El Panamá América: ¿Será un problema del sistema?
V. Méndez F : El problema está en la gente. Yo creo que la gente tiene los representantes que elige, los legisladores que elige y hasta los presidentes que elige. Yo creo, de paso, que eso ha cambiado.
_El Panamá América : ¿De qué manera ha cambiado?
V. Méndez F.: La mentalidad colectiva, la inteligencia social del país es cada día más precisa en mi opinión. Ya es difícil engañar al electorado con discursos, el que habla más bonito no es el que más convence. Ahora el problema es quién es el que más hace, hechos...
_El Panamá América : Volviendo a la Asamblea, ¿puede darnos ejemplos?
V. Méndez F. : A nivel de mentalidad de región, quizás el legislador de Bocas del Toro, o el legislador de Montijo, para dar un ejemplo, son legisladores de poca intervención en la Asamblea pero son legisladores de tres períodos. Son personas absolutamente reconocidas y queridas en sus comunidades y que en la Asamblea votarán, pero no participan ni presentan leyes. Eso debe cambiar. Esas mismas personas pueden venir aquí, discutir y presentar leyes, y el pueblo debe elegir personas que vengan a cumplir con las funciones que les asigna la Constitución a los legisladores. En la medida en que el legislador sea el que paga las fiestas, el tanque de gas, las patronales y el carnaval y no sea bueno haciendo leyes, no será, valga la redundancia, un buen legislador. Será bueno haciendo fiestas, como abanderado, pero no como legislador.
_El Panamá América : Pero algunos dicen que precisamente así se obtienen los votos..
V. Méndez F. : Eso de que el voto hay que buscarlo con este tipo de actividades, donde el intelecto se baja y se reconoce más al fiestero, al bailarín, al más "popular", por encima del más preparado, del más capaz, del más preocupado, el de mayor vocación de servicio, es una mentalidad que colectivamente ha cambiado. Hay una mayor disposición de escoger mejor gente. Yo tengo mucha fe en la próxima Asamblea. Y también creo que, pese a todo, en la actual Asamblea hay muy buenos legisladores.
_El Panamá América : ¿Cuál es la solución?
V. Méndez F.: Es necesario hacer ajustes, colectiva, inteligente y socialmente, para que el îrgano Legislativo sea respetado y los legisladores no sean personas a las que los ciudadanos les saquen la lengua en la calle como si vinieran de robar o de no hacer nada. Que a través de los medios veraces como este la ciudadanía pueda escrutar colectivamente quién hizo qué.
_El Panamá América : Eso evitaría generalizaciones un poco injustas...
V: Méndez F. : Así es. Mira, cuando aquí dicen "la Asamblea aprobó esta ley contra el pueblo", yo no me siento aludido porque yo voté que no. La mayoría de la Asamblea votó en contra del pueblo, pero yo voté que no. Pero por el solo hecho de ser miembro de la Asamblea se dice "ahí va ese...". El trabajo de los medios en este sentido debe ser de puntería no de generalizaciones y, en verdad, debo decir que de cierta manera se ha hecho ese trabajo de puntería, de bisturí.
La población, por su parte, debe basar su escogencia no en el que más promete sino en el que más puede hacer.
_El Panamá América : Pero la pauta la pondrá el partido que logre sacar más legisladores...
V. Méndez F. : Sí, pero, más allá de los partidos, a esos legisladores los ponen aquí los votantes. Y si el pueblo pone al mejor de un partido chico, al mejor de un partido grande, al mejor de un partido independiente, aquí llegaría la mejor gente, se daría la mejor discusión y el país es el que va a salir ganando. Y eso va a ocurrir si Panamá entiende que así se debe votar.
_El Panamá América : ¿Y cómo lograr que haya claridad en torno a lo que es un legislador?
V. Méndez F. : Este sistema de circuitos ha hecho que el legislador se convierta en un representante de corregimiento fino, con más recursos... Bueno, los de gobierno, porque los de oposición no tenemos ni la quinta parte de lo que tiene un legislador oficialista como partida circuital. Aquí empieza un proceso que, por varios caminos, conduce a que lleguen a la Asamblea personas con mentalidades localistas, sin una visión de país, de nación, del bienestar común. Lo que se necesita es que el legislador de Chiriquí, por ejemplo, entienda que los problemas de San Blas también le incumben.
_El Panamá América : Pero hay un problema más trascendente y es el del papel que se reserva en el conjunto del sistema político democrático al parlamento, ¿cómo se cumple en Panamá ese papel?
V. Méndez F. : La Asamblea es el primer órgano de la democracia, aquí está representada la República entera. No obstante, el sistema constitucional nuestro -ateniéndonos a la Constitución de 1972, que es una Constitución militar a la que se le han puesto parchecitos- tiene un problema muy serio y es el presidencialismo: una exagerada concentración de poder y funciones en el Presidente de la Nación. El Presidente tiene iniciativa legislativa, tiene control del presupuesto, tiene control de la presentación de la leyes más importantes en materia económica. Si en la Asamblea hay una mayoría de legisladores del partido que también puso al Presidente de la República, entonces el Presidente hace en la Asamblea lo que quiera. Y es el caso que el actual Presidente ha hecho en la Asamblea lo que ha querido, independientemente de las voces y de los votos de quienes nos opusimos a lo que consideramos incorrecto. Pero esas voces sólo sirvieron para alertar a la ciudadanía en el sentido de que hay que actuar con responsabilidad al escoger sus representantes en esa Asamblea. Porque en la práctica no hubo solución, el resultado final fue que se aprobó todo lo que el Presidente quiso porque tenía los votos para hacerlo. Y es bueno que la ciudadanía recuerde que ese comportamiento de "corre-ve-y-dile", de mandadero, de obediencia, es de los legisladores de gobierno; que algunos legisladores que no pertenecían a la alianza de gobierno fueron cómplices en ese comportamiento, pero también se registró la actuación de muchos legisladores que fuimos muy claros y muy eficaces en nuestro trabajo.
_El Panamá América : ¿Dónde estaría el punto de equilibrio?
V. Méndez F. : Mire, ningún partido le impide a un legislador presentar una ley. Ese equilibrio se va a producir el día que el pueblo se decida a mandar a esta Asamblea gente más capaz y que el Ejecutivo entienda que este no es un departamento de la Presidencia, que este es un îrgano del Estado con atributos propios. Es bueno saber también que cuando el Presidente, en uso de las facultades extraordinarias que la Asamblea le otorga, emite un decreto, ese decreto debe volver a la Asamblea para su ratificación. En el actual período ninguno de esos decretos volvió para su ratificación. Tras investigar, se me ha dicho que el gobierno central sí los mandó, sólo que se quedaron en manos de los presidentes de comisiones, que son oficialistas. Deben estar en una gaveta cuya única llave estará también en manos de ellos.
_El Panamá América : ¿Cómo se explica un comportamiento político tan retrógado en un gobierno que ha querido justificarlo todo a nombre de la "modernización"?
V. Méndez F. : Hay una mentalidad totalitaria. Decía Motesquieu que no hay nada peor que la injusticia a nombre de la ley. En buen panameño es usar la ley para hacer trampa. Cuando un Presidente a su voluntad modifica la Corte Suprema de Justicia y cuenta por diez años con siete u ocho magistrados que le deben el cargo a él, con lo que el sistema de justicia queda respondiendo a una sola persona o a un grupo; si, a la vez, nombra al Fiscal Electoral por diez años, y nombra a los funcionarios de más alto rango y estabilidad, resulta que, a nombre de la ley, se está haciendo un país a la medida de un individuo. Lo único que puede detener eso es una asamblea realmente pluripartidista, con la mejor gente.
Yo le ruego a Dios que le de a los panameños la fuerza necesaria para actuar responsablemente en el ejercicio del poder que le otorga la Democracia para escoger a sus representantes, especialmente en lo que hace a la Asamblea.