Maltratos, insultos, juega vivo, robos, deserción escolar, violencia, pero también esperanza, son algunas de las situaciones en que están inmersos los menores infractores. En el fondo, todas provocadas por una sola causa: la desintegración familiar.
En consecuencia, un grito de auxilio al país para lograr que los centros de menores funcionen adecuadamente lanzaron las autoridades del Ministerio de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia, mientras que los jóvenes que están a punto de reincorporarse a la sociedad piden una oportunidad para ganarse la vida honradamente.
A pesar de todos los inconvenientes que enfrentan, con un escuálido presupuesto de B/.2.3 millones, las autoridades encargadas de atender a los menores recluidos en centros de custodia y cumplimiento de penas, tratan de ayudarlos a reincorporarse a la sociedad.
De acuerdo con el director del Instituto Estudios Interdisciplinarios del Ministerio de la Juventud y la Familia, Diomedes Kant, hay que mejorar las instalaciones de estos centros, en cuanto a la etapa de custodia y cumplimiento.
En la actualidad, el Centro de Custodia y Cumplimiento cuenta con una población de 61 menores, en edades comprendidas entre los 14 y 18 años, de los cuales 56 permanecen bajo custodia, es decir, esperando la condena de los Juzgados de Menores y cinco están en cumplimiento de penas.
Precisó Kant que estudios del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) indican que estos centros deben funcionar con un presupuesto de B/.7 millones, sin embargo sólo cuentan con B/.2.3 millones, lo que limita su funcionamiento.
Indicó que no tienen sólo carencia de recursos económicos, sino de personal humano para efectuar adecuadamente el trabajo con los jóvenes.
Explicó que con la aplicación del Código de la Familia se han limitado los delitos por los cuales los jóvenes son recluidos en estos centros. Se tiene como política mantener la menor cantidad de adolescentes en los centros de custodia y cumplimiento.
"Ninguna cárcel en el mundo ha resuelto el problema de nadie, y eso ha sido comprobado, por lo que queremos tener a la menor cantidad de jóvenes aquí", advirtió Kant.
Detalló que la mayoría de los menores tienen derecho a estar en las calles y que sean sus padres, a través de una verdadera "patria potestad", quienes ejerzan un control sobre ellos y los enseñen a ser hombres de bien.
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