"LOS menores se burlan de la justicia porque matan y no van a prisión, vuelven a delinquir y las autoridades están de brazos cruzados. Hay que cambiar la legislación penal del menor porque hacen lo que les da la gana sin que la justicia los alcance".
Este es el sentir de Larissa, una joven que trata de entender cómo dos menores de edad que supuestamente mataron a golpes a su vecina Pen Jin Lee, de 44 años, el pasado 30 de junio, en una frutería en Villa Cáceres para robarle, "se pasean libremente por el barrio como si nada hubiese pasado".
Una fuente de la Policía Nacional (PN) relató que los adolescentes, capturados horas después del hecho, están libres por el retraso en la llegada de unos documentos de la Fiscalía Auxiliar, y según dijo, "como este caso existen muchos otros".
"Cuando hay leyes estúpidas, deben existir personas inteligentes", dijo visiblemente molesta América, a quien un menor de edad le mató a su esposo en una víspera de Navidad para robarle en Curundú.
Según contó, más demoró el "niñito de mami" en la patrulla, que lo que estuvo detenido. Aunque negó que pretenda tomarse la justicia por sus manos, confesó que en varias ocasiones lo ha pensado.
Casos como éstos parecen historias pocos creíbles, pero es una realidad que le roba el sueño a las autoridades, y de eso está consciente el director de PN, Rolando Mirones, quien ayer volvió a pedir la revisión de las legislaciones vigentes.
Sin embargo, la fiscal de Adolescentes de San Miguelito, Abril Arosemena, indicó que no es cierto que los menores infractores queden impunes, pues "si no hay pruebas para detener a ese chico, no lo podemos hacer", dijo.
La abogada Corina Cano, especialista en este tema, resaltó que el solo hecho de que un menor infractor aparezca retratado en los medios escritos, viola su confidencialidad y el caso no prosperará.
Cano al igual que la fiscal Arosemena, pidieron a los medios tener cuidado al momento de elaborar notas periodísticas sobre menores de edad. El simple hecho de dar la dirección donde reside el joven infractor, puede anular la investigación.
Mientras que el subcomisionado de la PN, Eliseo Aguirre, admite que la Ley 40 tiene "prerrogativas" hacia los menores infractores que permiten que su puesta en libertad sea más fácil que la de los adultos. Aunque no le corresponde sugerir ajustes en las leyes, se mostró partidario de la revisión de la misma.
Aunque no existe un estudio científico que demuestre que los adolescentes delinquen porque el crimen organizado suele aprovecharse de ellos para robar y matar, esta hipótesis la manejan los estamentos de seguridad.
La razón, reconocen que el hampa cumple con sus pactos. Si un delincuente cae preso, en minutos habrá toda una estructura velando por su condición. Incluso hay organizaciones que se preocupan porque nada le falte durante su encierro. Mientras que los familiares de la víctima quedan desamparados.
Los entrevistados coinciden en que lamentablemente se aprobó la Ley 40 sin tener todas las estructuras listas, tales como el nombramiento de fiscales, presupuesto, jueces y defensores.
Además, indicaron que se necesita una logística armónica de los entes que intervienen en este proceso, para hacer efectiva las pesquisas, ya que no cuentan ni siquiera con transporte para movilizar a los funcionarios.
Y es que los fiscales de adolescentes trabajan las 24 horas calendario, con miras de resolver los casos para que no continúe la percepción de impunidad en la comunidad.
Este es una de las quejas reiteradas de la fiscal Arosemena, quien lamentó que los centros de cumplimiento de menores después de las 4 de la tarde de los sábados, no reciben a los muchachos porque no tienen funcionarios administrativos laborando.
Menores infractores que "se burlan de la justicia"
La Ley 40 establece la pena máxima de siete años de cárcel para menores entre 14 y 17 años.