Dos menores que habían asegurado a sus padres que estaban secuestradas, en realidad se habían fugado de sus casas.
Toda la alarma generada por la desaparición de Mara Peña, de 14 años y quien se fue de la casa con su hermano Leandro Peña Gómez, de cuatro y Magdalena Santos, de 13, resultó ser un acto de adolescentes.
Informes obtenidos por los padres señalaban que las jovencitas estaban en Colón, a pesar de que residen en Chivo Chivo, en Las Cumbres.
La alarma aumentó cuando se recibió una llamada al celular de uno de los padres, en la que aseguraban haber sido secuestradas y pedían que las rescataran. Las menores regresaron a sus hogares.