Matar se ha convertido en un negocio y en Panamá hay quienes viven de eso.
En los últimos años, las arterias comerciales más importantes, e incluso centros de diversiones, han sido escenarios de asesinatos por encargo, en donde los sicarios han acechado a sus víctimas para cumplir con su mortal encargo.
En la mayoría de los casos, el denominador común ha sido el tráfico y venta de drogas, aunque en algunos otros, las deudas de juego y situaciones sentimentales también han originado la contratación de un sicario para saldar cuentas.
El director de la Policía Técnica Judicial (PTJ), Gustavo Barragán, aseguró que en ocasiones es muy difícil esclarecer este tipo de crimen, porque el código de silencio impera en el bajo mundo.